Por revistaeyn.com
Lo que hasta hace poco parecía argumento de ciencia ficción irrumpió de lleno en la vida cotidiana. Una joven graba un breve video de su madre, embarazada y emocionada. Semanas después, cuando ella ya no está, abre una aplicación y se encuentra con una versión digital que habla, recuerda y se mueve como la original.
Esa escena, que hubiera encajado sin dificultad en cualquier distopía sobre inteligencia artificial, pertenece a 2Wai, la plataforma que en pocos días incendió las redes sociales y desató una polémica global.
La compañía detrás del proyecto, con base en Los Ángeles y financiada con cerca de US$5 millones aportados por allegados del actor canadiense Calum Worthy, promete nada menos que reconstruir la presencia de personas fallecidas. Sus “HoloAvatares” pueden conversar, replicar gestos y simular memorias a partir de apenas tres minutos de grabación del usuario original. La promesa: una versión hiperrealista de quien ya no está.
El lanzamiento se propagó a una velocidad vertiginosa, acumulando millones de vistas en cuestión de horas. Para muchos, el planteo resulta tan fascinante como inquietante. Y no es para menos: 2Wai se adentra de lleno en el terreno de la inmortalidad digital, un sector emergente que combina modelos avanzados de voz, reconstrucción tridimensional y sistemas conversacionales cada vez más convincentes.
Los cuestionamientos, sin embargo, no tardaron en multiplicarse. La reacción dominante en redes fue un rechazo visceral, con usuarios que calificaron la idea como “perturbadora”, “cruel” o “un negocio disfrazado de consuelo”. El temor compartido por especialistas en salud mental es claro: que personas en pleno duelo desarrollen vínculos profundos con réplicas artificiales, prolongando o complicando el proceso de aceptación de la pérdida.
El paralelismo con Black Mirror surgió de inmediato. En particular con el episodio “Be Right Back”, donde una mujer reconstruye digitalmente a su pareja muerta y termina envuelta en una relación artificial que no reemplaza, sino que agrava su vacío emocional. Aquello que hace una década parecía exagerado hoy actúa como advertencia.
Aunque 2Wai no es la primera herramienta que intenta recrear voces o imágenes de personas fallecidas, sí es la que ha generado mayor revuelo y discusión pública. Y la propia publicidad de la empresa sugiere un futuro donde estos avatares podrían incluso adquirir forma física mediante robots humanoides, algo que expertos en tecnología consideran técnicamente posible en un horizonte cercano.
La app es gratuita por ahora, aunque ofrece servicios pagos, un modelo de negocio que abre otra pregunta delicada: ¿es ético convertir la memoria y el dolor en un producto de suscripción?
En un contexto donde la IA avanza sin pausas, 2Wai plantea un dilema profundo: ¿hasta qué punto queremos que la tecnología intervenga en el territorio íntimo del recuerdo y la ausencia? Lo cierto es que la discusión recién comienza y promete marcar un capítulo clave en la relación entre humanidad, algoritmos y despedidas.
Con información de iProUP