Por: Revistaeyn.com
Históricamente, el Canal de Panamá ha sido el principal punto de conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico en el continente americano.
Ahora, Guatemala busca convertirse en un nuevo actor dentro de esa red logística internacional mediante una infraestructura terrestre que aspira a complementar —más que sustituir— esa histórica ruta marítima.
El Consorcio Interoceánico de Guatemala (CIGSA) anunció este viernes el inicio de la ejecución física del proyecto con la presentación oficial del Centro Logístico Internacional San Jorge, ubicado en Puerto Barrios, Izabal, el primero de los tres grandes componentes que conformarán el Corredor Interoceánico de Guatemala.
El desarrollo contempla una plataforma logística integrada sobre más de 22 millones de metros cuadrados, donde se proyectan terminales portuarias, aeropuerto de carga, parques industriales, infraestructura energética, zonas comerciales, bodegas y servicios especializados para el comercio internacional.
La presentación reunió a más de 400 asistentes, incluidos empresarios, autoridades, representantes diplomáticos e inversionistas de Guatemala, El Salvador, Estados Unidos, España e Inglaterra, reflejando el interés regional e internacional que comienza a despertar la iniciativa.
Un corredor entre dos océanos
El proyecto completo contempla una franja logística de 372 kilómetros que unirá el Atlántico y el Pacífico mediante una infraestructura ferroviaria dedicada exclusivamente al transporte de carga.
A diferencia del Canal de Panamá, donde los buques atraviesan una vía navegable mediante esclusas, el modelo guatemalteco consiste en descargar la mercancía en un puerto, transportarla por tren de un océano al otro y volver a embarcarla hacia su destino final.
Ese esquema, conocido internacionalmente como corredor seco, incorpora además carreteras, ductos para hidrocarburos, líneas de transmisión eléctrica y plataformas industriales que buscan convertir el corredor en un ecosistema logístico más amplio que un simple sistema de transporte.
Según CIGSA, la infraestructura permitirá movilizar carga utilizando embarcaciones de mayor capacidad y ofrecer una nueva alternativa para las cadenas globales de suministro, especialmente ante el crecimiento del comercio entre Asia y América.
Un proyecto privado con 25 años de gestación
Uno de los aspectos más particulares del proyecto es su modelo de desarrollo.
CIGSA sostiene que se trata de una iniciativa 100% privada, construida durante más de 25 años mediante acuerdos voluntarios con propietarios de tierras.
La empresa asegura que más de 3.500 familias integraron voluntariamente sus propiedades al proyecto, sin procesos de expropiación, convirtiéndose en participantes del desarrollo del corredor.
La iniciativa cuenta con el reconocimiento del Estado de Guatemala como proyecto de Utilidad Pública e Interés Nacional mediante el Acuerdo Gubernativo 270-2013, aunque la empresa enfatiza que no forma parte de ninguna administración gubernamental y que su financiamiento es privado.
¿Competidor del Canal de Panamá?
Una de las preguntas inevitables es si el corredor representa una amenaza para el Canal de Panamá.
La respuesta que ofrece el propio consorcio es que ambos modelos responden a necesidades distintas.
Mientras el Canal moviliza directamente los buques entre ambos océanos mediante una infraestructura hidráulica, el corredor terrestre funcionaría como un sistema multimodal para determinados tipos de carga, ofreciendo flexibilidad adicional a operadores logísticos y exportadores.
Desde esa perspectiva, la apuesta consiste en ampliar la capacidad logística regional en un contexto donde el comercio mundial demanda cadenas de suministro más resilientes, diversas y menos dependientes de un único punto de tránsito.
Una oportunidad para Centroamérica
Más allá del impacto para Guatemala, el proyecto tiene implicaciones regionales.
Centroamérica ocupa una posición geográfica privilegiada entre los principales mercados del mundo, pero históricamente ha enfrentado limitaciones de infraestructura, integración logística y conectividad terrestre.
Si el Corredor Interoceánico logra desarrollarse conforme a lo previsto, podría convertirse en una plataforma para atraer inversión industrial, centros de distribución regional, operaciones de manufactura y nuevos servicios logísticos de alto valor agregado.
El lanzamiento del Centro Logístico San Jorge representa apenas la primera etapa de un desarrollo que aún deberá avanzar por fases, obtener inversiones adicionales y demostrar su viabilidad operativa.
Sin embargo, el inicio de la ejecución física marca un punto de inflexión para una iniciativa concebida durante un cuarto de siglo y que aspira a insertar a Guatemala y a Centroamérica en una posición más relevante dentro del comercio global.
Las claves del proyecto
• Longitud: 372 kilómetros entre el Atlántico y el Pacífico.
• Modelo: corredor seco basado en transporte ferroviario de carga.
• Primer componente: Centro Logístico Internacional San Jorge, en Puerto Barrios, Izabal.
• Desarrollo: 22 millones de metros cuadrados.
• Infraestructura prevista: puertos, aeropuerto de carga, parques industriales, ductos, parque energético y zonas logísticas.
• Naturaleza: proyecto 100% privado.
• Gestación: 25 años de desarrollo.
• Integración territorial: más de 3.500 familias incorporaron voluntariamente sus propiedades, según CIGSA.