Por revistaeyn.com
Este indicador simbólico, creado en 1947 por científicos atomistas para advertir sobre los peligros para la humanidad, se ubicó en 85 segundos antes de la medianoche —su punto más cercano al hipotético colapso global— debido a la combinación de amenazas nucleares, crisis climática, tensiones geopolíticas y nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, según el Bulletin of the Atomic Scientists.
El movimiento del reloj busca alertar sobre la urgencia de cooperación global para evitar catástrofes humanas provocadas por nosotros mismos.
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El presidente del Comité de Seguridad y Ciencia del Boletín, Daniel Holz, dijo que “los principales países se han vuelto más agresivos, hostiles y nacionalistas” en el último año. “La historia ha demostrado que cuando los gobiernos dejan de rendir cuentas ante sus propios ciudadanos, sobrevienen el conflicto y la miseria; esta tendencia global hace que el mundo sea más peligroso para todos”, alertó Holz en la presentación del reloj, a la agencia EFE.
De qué se trata y por qué importa
El llamado Reloj del Juicio Final o “Doomsday Clock” no es un reloj real ni una predicción literal del fin del mundo: es una metáfora visual creada por el Bulletin of the Atomic Scientists, una organización de científicos que incluye premios Nobel, con el propósito de ilustrar qué tan cerca considera el panel de expertos que está la humanidad de una catástrofe global provocada por el hombre. La medianoche simboliza ese momento extremo de destrucción total o irreversible.
Desde su creación en 1947, cuando se posicionó en 7 minutos antes de la medianoche, el reloj ha sido ajustado año a año —a veces más cerca, a veces más lejos— según las condiciones globales en materia de armas nucleares, clima, tecnología y seguridad.
Este año, el reloj se colocó en 85 segundos para la medianoche, cuatro segundos más cerca que en 2025 y la posición más cercana en sus 79 años de historia.
Según los científicos, ello refleja una combinación de factores de riesgo: megaarsenales nucleares sin reducciones efectivas, deterioro de tratados de no proliferación, falta de acción climática significativa, tensiones geopolíticas crecientes y el auge de tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial usada sin suficientes controles.
A diferencia de una predicción científica de un evento futuro, el Reloj del Juicio Final es una herramienta de señalización: su propósito es generar conciencia pública y política sobre los peligros creados por el propio desarrollo humano y subrayar la urgencia de medidas colectivas para mitigar esos riesgos.