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ANÁLISIS/ Cinco factores que definirán si la paz llegará entre EE.UU e Irán

El memorando anunciado por Washington y Teherán abre una oportunidad inédita para poner fin a la guerra. Sin embargo, antes de la firma prevista para el 19 de junio en Suiza, ambos gobiernos deberán superar resistencias políticas internas, resolver discrepancias sobre el programa nuclear iraní y contener los frentes abiertos en Líbano e Israel.

2026-06-15

Por: Norma Lezcano - Revistaeyn.com

El anuncio ofreció calma y optimismo a los mercados en el inicio de la semana, alivió la presión sobre los precios del petróleo y generó una ola inmediata de respaldo internacional.

Pero, el acuerdo preliminar alcanzado entre Estados Unidos e Irán está lejos de tener un punto final. Más bien representa el inicio de una compleja semana de negociaciones, validaciones políticas y gestos de confianza mutua que determinarán si el memorando anunciado este domingo logra transformarse en un acuerdo efectivo cuando ambas partes se reúnan el próximo viernes en Suiza.

La dimensión económica del pacto es enorme. La reapertura del estrecho de Ormuz —por donde transita una parte sustancial del comercio mundial de petróleo— y el levantamiento gradual del bloqueo marítimo sobre puertos iraníes fueron suficientes para provocar una fuerte caída de los precios energéticos y una reacción positiva de los mercados financieros.

Sin embargo, detrás del optimismo inicial permanece un rompecabezas geopolítico que todavía debe resolverse.

Lo que realmente se acordó

Según los detalles difundidos por Washington, Teherán y el mediador paquistaní, ambas partes acordaron:

* un cese permanente de las operaciones militares,

* la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz,

* el levantamiento del bloqueo sobre puertos iraníes y

* un período de 60 días para negociar los asuntos más sensibles: el programa nuclear iraní y el régimen de sanciones económicas.

Precisamente allí aparece la principal fragilidad del acuerdo: los temas que originaron la guerra no han sido resueltos todavía.

Como advirtió Reuters en un análisis publicado este lunes, el presidente Donald Trump parece haber encontrado una vía de salida para una guerra cada vez más costosa políticamente, pero a cambio aceptó postergar discusiones que inicialmente había presentado como objetivos centrales, especialmente el futuro del programa nuclear iraní.

Cinco factores que definirán la semana

1. El Congreso de Estados Unidos puede convertirse en el primer filtro. La primera señal de alerta llegó desde el propio Partido Republicano.

El senador Lindsey Graham, uno de los aliados más cercanos de Trump en política exterior, pidió que cualquier acuerdo relacionado con el programa nuclear iraní sea sometido a revisión y votación en el Congreso estadounidense.

La preocupación de los sectores más duros del Partido Republicano es que Washington termine concediendo demasiado a Teherán, especialmente si se permite algún nivel de enriquecimiento de uranio o se liberan activos iraníes congelados sin contrapartidas verificables.

La reacción de Graham anticipa una batalla política interna que podría acompañar todo el proceso de implementación.

2. El programa nuclear sigue sin resolverse. Paradójicamente, el tema que desencadenó buena parte de la confrontación militar quedó fuera de la fase inicial del acuerdo.

Las partes establecieron una ventana de 60 días para negociar los límites al programa nuclear iraní, el sistema de inspecciones internacionales y el eventual alivio de sanciones.

La pregunta que domina las capitales occidentales es simple: ¿qué ocurrirá si dentro de dos meses no existe consenso?

La ausencia de una respuesta clara convierte al acuerdo actual más en un marco de negociación que en una paz definitiva.

EE.UU. e Irán alcanzan acuerdo de paz que permitirá reabrir el estrecho de Ormuz

3. Europa ya ofrece incentivos para sostener el proceso. En contraste con las dudas que emergen en Washington, las principales potencias europeas se alinearon rápidamente detrás del entendimiento.

Alemania, Francia, Reino Unido e Italia manifestaron su disposición a levantar sanciones vinculadas al programa nuclear iraní si Teherán adopta medidas verificables y permanentes.

El respaldo europeo es importante porque ofrece incentivos económicos concretos para que Irán mantenga el compromiso diplomático. También refleja una preocupación compartida: evitar que una nueva crisis energética golpee a la economía global.

4. Israel mantiene abierto un frente de tensión. Probablemente el desafío más delicado provenga de Israel.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que las fuerzas israelíes no abandonarán sus posiciones en el sur del Líbano y que mantendrán zonas de seguridad en distintos frentes de manera indefinida.

La declaración choca directamente con una de las expectativas de Teherán, que considera indispensable el cese de las operaciones israelíes en territorio libanés para consolidar cualquier acuerdo regional.

En otras palabras, aunque Washington e Irán hayan alcanzado un entendimiento, uno de los principales focos de conflicto regional sigue abierto.

5. Líbano puede convertirse en la prueba decisiva. Teherán ha dejado claro que considera al Líbano una pieza central del acuerdo.

El gobierno iraní insiste en que la desescalada regional debe incluir el fin de las operaciones israelíes contra Hizbulá y otras fuerzas aliadas.

La permanencia de tropas israelíes en el sur libanés y la posibilidad de nuevos enfrentamientos podrían transformarse rápidamente en el principal detonante de una crisis que amenace la implementación del memorando.

El desafío de Trump

Para el presidente Trump, el acuerdo representa una oportunidad política relevante.

La guerra había comenzado a generar costos económicos, desgaste interno y cuestionamientos dentro de sectores republicanos preocupados por una intervención prolongada. La reapertura de Ormuz ofrece la posibilidad de reducir los precios energéticos y mostrar resultados diplomáticos antes de las elecciones legislativas de medio término.

Pero el riesgo también es evidente. Si el acuerdo fracasa o si las negociaciones nucleares colapsan en las próximas semanas, la Casa Blanca podría enfrentar críticas tanto de quienes consideran que cedió demasiado ante Irán como de quienes sostienen que la guerra pudo haberse evitado desde el principio.

Sin duda, estamos ante una paz aún incompleta. Las celebraciones de la ONU, de las potencias europeas y de varios gobiernos asiáticos reflejan la importancia del momento. El acuerdo ofrece la primera oportunidad real de estabilizar Medio Oriente desde el inicio del conflicto y reducir una de las principales amenazas para la economía global.

Sin embargo, la realidad es que el documento previsto para firmarse el viernes no resolverá automáticamente las disputas que alimentaron la guerra. El futuro del programa nuclear iraní, el rol de Israel en el Líbano, las sanciones económicas y las garantías de seguridad regional seguirán sobre la mesa.

Por eso, comienza una semana clave de verificación. Una semana en la que Washington, Teherán y sus aliados deberán demostrar que el anuncio del domingo fue algo más que una tregua diplomática y que la paz puede sobrevivir a los intereses, las presiones y las desconfianzas que todavía dominan Medio Oriente.

Norma Lezcano
Norma Lezcano
Editora adjunta

Periodista especializada en economía y negocios. Consultora experta en Comunicación y Gestión del Cambio en Entornos Digitales. Lideró equipos en medios gráficos de Argentina y Centroamérica. Se desempeñó como investigadora para medios de México. A lo largo de su carrera, trabajó en La Voz del Interior y Perfil Córdoba (Argentina); Expansión, CNNExpansión y BizNews (México), entre otros. También ha sido docente universitaria en temas de Gestión de Contenidos Digitales. Su formación incluye becas y especializaciones en instituciones como el Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Columbia y la Fundación Reuters.

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