Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO) alertó sobre un panorama complejo para el ciclo agrícola 2026-2027 en El Salvador, al presentar proyecciones que reflejan una oferta interna insuficiente frente a la demanda nacional de granos básicos.
De acuerdo con la organización, El Salvador podría producir 15,96 millones de quintales de maíz, 2,24 millones de quintales de sorgo, 1,95 millones de quintales de frijol y 450.000 quintales de arroz granza, para un total estimado de 20,6 millones de quintales.
Sin embargo, el consumo proyectado asciende a 25 millones de quintales, lo que dejaría un déficit global de 4,4 millones de quintales para 2027.
En el caso del maíz, CAMPO prevé que la primera siembra, realizada entre mayo y junio, concentrará el 75 % de la producción con 11,97 millones de quintales. La segunda siembra, entre agosto y septiembre, aportaría 3.192 millones de quintales, principalmente en la zona oriental del país, mientras que la tercera, entre noviembre y diciembre, sumaría 798.000 quintales.
Aun con ese comportamiento, el cultivo cerraría con un faltante de 2,84 millones de quintales frente a un consumo estimado de 18,8 millones.
El sorgo también mostraría una brecha importante. La producción esperada sería de 2,24 millones de quintales, por debajo de una demanda calculada en 2,9 millones, lo que implicaría un déficit de 660.000 quintales. En frijol, la organización proyecta 1,95 millones de quintales, mientras que el consumo nacional alcanzaría 2,4 millones, generando una diferencia negativa de 450.000 quintales. En arroz granza, la producción estimada de 450.000 quintales cubriría apenas la mitad del consumo previsto, que se sitúa en 900.000 quintales.
CAMPO advirtió que esta situación ocurre en un contexto de creciente vulnerabilidad agroalimentaria, marcada por la dependencia de importaciones y por la incidencia cada vez más fuerte de fenómenos naturales vinculados al cambio climático. A juicio de la gremial, esta combinación eleva el riesgo sobre la soberanía y la seguridad alimentaria del país.
Ante ese escenario, la asociación hizo un llamado a conformar una comisión técnica conjunta que permita buscar soluciones viables y eficaces para el sector agropecuario.
Además, planteó la necesidad de elaborar una estrategia nacional de adaptación de la agricultura al cambio climático, con el fin de enfrentar de mejor manera los retos que podrían profundizarse en los próximos dos ciclos agrícolas.