Por revistaeyn.com
La agricultura, la ganadería y la pesca en El Salvador siguen descansando, en gran medida, sobre el trabajo de pequeños productores y pescadores que abastecen principalmente al mercado interno. Así lo revelan los primeros resultados del V Censo Agropecuario y I Censo de Pesca 2025, divulgados por el Banco Central de Reserva (BCR), tras un operativo realizado entre mayo y julio del año pasado como parte de la Ronda Censal.
Las cifras preliminares dibujan un sector rural con fuerte arraigo local, clave para la seguridad alimentaria y para la generación de ingresos en miles de hogares. Lejos de una producción altamente concentrada, el censo muestra una estructura productiva fragmentada, donde predominan unidades de pequeña escala que combinan tradición, autoconsumo y venta directa.
Uno de los rubros más activos es la avicultura. El inventario nacional supera los 29,5 millones de aves, lo que la convierte en una de las actividades pecuarias con mayor dinamismo. Una parte importante de los productores se especializa: alrededor de un tercio se dedica únicamente a pollos de engorde, mientras que poco más de una cuarta parte se enfoca exclusivamente en la producción de huevos para consumo, indica el BCR.
Sin embargo, también destaca un grupo relevante que diversifica sus objetivos productivos, combinando distintos fines. En este segmento, la comercialización directa al consumidor final se impone como el canal más utilizado.
La ganadería bovina, por su parte, registró a inicios de mayo de 2025 un hato cercano a los 590.000 animales. La orientación productiva es clara: casi dos de cada tres productores se dedican exclusivamente a la obtención de leche, lo que confirma la importancia de este rubro en la dieta y en la economía rural.
La carne y los lácteos se venden principalmente a través de intermediarios, aunque la venta directa conserva un peso significativo, abriendo oportunidades para fortalecer mercados locales y esquemas de asociación.
En el caso de la porcicultura, el censo del BCR contabiliza más de 143.000 cerdos, con una marcada concentración en la producción para carne. Seis de cada diez productores están enfocados en el engorde, reflejando una actividad orientada al consumo interno. A esto se suman otras explotaciones de menor escala, como el ganado caprino y ovino, que en conjunto superan las 43.000 cabezas, destinadas principalmente a ventas directas.
La apicultura también ocupa un espacio relevante en el mapa productivo. Con casi 2.500 apiarios y más de 69.000 colmenas, esta actividad aparece como un nicho con potencial de expansión, tanto por su aporte económico como por su valor ambiental.
En cuanto a la pesca, los datos evidencian una actividad estrechamente ligada a los ecosistemas naturales. La extracción se concentra en ríos, esteros y bahías, y la mayoría de los desembarques se realiza en puntos de acceso directo al agua.
Predominan las embarcaciones pequeñas, muchas de ellas de propiedad individual, y los métodos tradicionales como la red de enmalle y la atarraya. El producto, en su mayoría fresco, se comercializa de forma directa en playas o a pequeños negocios.