Por: Revistaeyn.com
El Salvador está ampliando el uso de inteligencia artificial (IA) en su sistema educativo público mediante una reforma que ya alcanza cerca de 1.000 escuelas y que busca transformar la enseñanza de materias fundamentales como lectura y matemáticas.
La iniciativa, respaldada por el Banco Mundial, incorpora tutores basados en IA, plataformas digitales que permiten identificar dificultades de aprendizaje y herramientas de seguimiento para los docentes.
El proyecto comenzó en 2024 con un programa piloto en apenas diez centros educativos. A mediados de 2025 había llegado a unos 200 establecimientos y, según información publicada por el Banco Mundial este 12 de octubre, actualmente alcanza alrededor de 1.000 escuelas.
Durante los próximos años se espera que aproximadamente 500.000 estudiantes de centros públicos se beneficien de esta transformación.
La apuesta tiene también una dimensión económica: mejorar las competencias de los futuros trabajadores en un país donde numerosas empresas enfrentan dificultades para encontrar personal con las habilidades que necesitan.
Para el Banco Mundial, el capital humano constituye un factor determinante para el crecimiento y la productividad. Por ello, la modernización educativa salvadoreña combina nuevas tecnologías con prácticas pedagógicas, evaluación continua y capacitación docente.
¿Cómo funciona la inteligencia artificial en las aulas salvadoreñas?
En el Centro Escolar Organización de los Estados Iberoamericanos, ubicado en Santa Tecla, a las afueras de San Salvador, estudiantes de sexto grado ya utilizan herramientas digitales para realizar ejercicios de lectura y matemáticas.
Las actividades están alineadas con el currículo nacional y cuentan con el acompañamiento de un tutor virtual basado en inteligencia artificial.
A diferencia de una plataforma que simplemente entrega respuestas, esta herramienta utiliza preguntas orientadoras y pistas progresivas para ayudar a los estudiantes a resolver los ejercicios por sí mismos.
Al mismo tiempo, el sistema permite que los profesores observen en tiempo real los avances y dificultades de cada alumno.
Mediante paneles de seguimiento y alertas, los docentes pueden identificar qué estudiantes necesitan atención adicional y cuáles están alcanzando los objetivos de aprendizaje.
El objetivo es adaptar el acompañamiento educativo a las necesidades individuales, sin sustituir la función del maestro.
Luis Gustavo Escalante Santillana, docente de sexto grado del centro educativo de Santa Tecla, explicó al Banco Mundial que estas herramientas facilitan la detección temprana de brechas educativas.
Según el profesor, cada estudiante necesita un tipo de apoyo diferente y disponer de información más precisa permite dedicar más tiempo a quienes requieren acompañamiento.
La IA también está integrada en herramientas destinadas a mejorar la fluidez lectora, evaluar conocimientos y apoyar la planificación pedagógica.
De diez escuelas a una reforma de alcance nacional
Uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa es la velocidad con la que se está ampliando.
En aproximadamente dos años, el programa pasó de un proyecto piloto en diez centros educativos a una implementación que se extiende por cerca de un millar de establecimientos.
Pero la estrategia no consiste únicamente en distribuir dispositivos o contratar soluciones tecnológicas existentes.
De acuerdo con el Banco Mundial, El Salvador conformó un equipo propio de desarrolladores que trabajó con socios del sector privado para crear herramientas educativas basadas en IA, disponibles en español y adaptadas a las necesidades del sistema educativo nacional.
Esto permite que las aplicaciones respondan a los contenidos curriculares y a los objetivos específicos de aprendizaje, en lugar de depender exclusivamente de plataformas genéricas.
El Banco Mundial también participa en el proceso mediante asistencia para alinear las herramientas con criterios pedagógicos, estándares curriculares y mecanismos de evaluación.
La iniciativa cuenta, además, con financiamiento del organismo a través de un préstamo por resultados, un instrumento que vincula los desembolsos al cumplimiento de avances previamente establecidos.
Este esquema busca relacionar los recursos destinados a la reforma con la ejecución de sus objetivos.
La capacitación de docentes y directivos constituye otro de sus componentes, considerando que la incorporación de tecnología no garantiza por sí sola mejores resultados educativos.
El desafío de fondo: mejorar las capacidades de los estudiantes
La incorporación de inteligencia artificial responde a problemas estructurales que afectan al sistema educativo salvadoreño.
Según las cifras citadas por el Banco Mundial, antes del inicio de la reforma siete de cada diez niños del país no podían leer y comprender un texto sencillo a los diez años. Además, alrededor del 40 % de los jóvenes no completaba la educación secundaria y uno de cada cuatro no estudiaba ni trabajaba.
Estos indicadores reflejan dificultades que trascienden las aulas y condicionan las oportunidades de empleo, el nivel de ingresos y el desarrollo productivo.
La reforma busca actuar sobre habilidades esenciales como la comprensión lectora, las matemáticas, el pensamiento crítico y la resolución de problemas.
La premisa es que el dominio de estas competencias durante los primeros años de formación constituye una condición necesaria para el desarrollo posterior de habilidades más complejas.
Desde una perspectiva económica, mejorar la calidad del aprendizaje también puede ampliar las posibilidades de que los jóvenes accedan a empleos de mayor productividad.
El planteamiento adquiere relevancia en un mercado laboral donde las empresas demandan cada vez más trabajadores capaces de analizar información, utilizar herramientas digitales y adaptarse a procesos tecnológicos.
Sin embargo, el alcance de los beneficios dependerá de que las nuevas herramientas se traduzcan efectivamente en mejoras medibles de los aprendizajes y de que estas puedan sostenerse a lo largo del tiempo.
El Banco Mundial destaca el potencial de la experiencia salvadoreña
Jaime Saavedra, director de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, considera que la experiencia de El Salvador ofrece una referencia sobre cómo incorporar inteligencia artificial a los sistemas educativos.
Su principal conclusión es que la tecnología puede aportar más valor cuando forma parte de una estrategia integral orientada a mejorar la enseñanza.
En ese modelo, las herramientas digitales permiten preparar clases más atractivas, realizar evaluaciones frecuentes y facilitar la identificación de estudiantes que necesitan apoyo adicional.
El funcionario también reconoce que todavía existen desafíos para utilizar estas tecnologías de manera más efectiva.
El Banco Mundial señala que la reforma presenta resultados iniciales alentadores, aunque el artículo institucional no aporta cifras que permitan establecer todavía cuánto han mejorado los aprendizajes atribuibles específicamente al uso de inteligencia artificial.
Esta distinción es importante: la expansión del programa demuestra su capacidad de implementación, mientras que la evaluación de sus resultados educativos requerirá información adicional sobre el desempeño de los estudiantes.
La experiencia también será relevante para determinar qué prácticas pueden replicarse en otros países con dificultades similares.
Una apuesta por la productividad y los empleos del futuro
La modernización educativa de El Salvador se desarrolla en un contexto de transformación del mercado laboral de América Latina y el Caribe.
La digitalización, la automatización y la incorporación de inteligencia artificial están modificando las competencias que requieren las empresas.
Además del dominio de herramientas tecnológicas, cobran importancia habilidades fundamentales como comprender información, resolver problemas y desarrollar pensamiento crítico.
El Banco Mundial plantea que estas capacidades comienzan a construirse desde la educación básica y que su fortalecimiento puede mejorar las posibilidades de empleo e ingresos futuros.
Para Centroamérica, la experiencia salvadoreña abre una discusión sobre cómo utilizar la IA para atender desafíos educativos persistentes, especialmente en sistemas que necesitan mejorar resultados y ampliar oportunidades.
También plantea interrogantes sobre conectividad, formación docente, calidad de las herramientas digitales y capacidad de evaluación.
En ese contexto, el elemento distintivo del proyecto salvadoreño no es solamente la incorporación de inteligencia artificial, sino su integración con una reforma más amplia del proceso de enseñanza.
La apuesta consiste en utilizar la tecnología para que los profesores dispongan de mejores herramientas y los estudiantes reciban apoyo acorde con sus necesidades.
El objetivo de alcanzar a medio millón de alumnos convierte a la iniciativa en una experiencia de escala significativa para el país.
El desafío de los próximos años será demostrar que esa expansión tecnológica puede traducirse en mejoras sostenidas del aprendizaje y, posteriormente, en mayores oportunidades laborales para las nuevas generaciones salvadoreñas.
* Con información del Banco Mundial: «Aprender para el futuro: cómo El Salvador está utilizando la IA para transformar la educación», publicado el 12 de octubre de 2026.