POR EFE
Las elecciones generales en Honduras, que definirán la continuidad de la izquierda gobernante o el retorno de la derecha, se desarrollan este domingo sin mayores incidentes, con largas filas para ejercer el derecho al voto y cánticos partidistas de los simpatizantes.
En el Centro de Educación Básica Centro América Este, en Tegucigalpa, decenas de hondureños, en especial adultos mayores, hacían fila desde primera hora de la mañana a la espera de la apertura.
"El proceso ha estado muy bien. Tranquilo. No hubo disturbios afuera", dijo a EFE Verónica Díaz, ya dentro del centro mientras esperaba su turno para entrar al aula electoral.
Frente a ese colegio, los principales partidos -Libre, Liberal y Nacional- mantenían casetas con carteles y mercadotecnia a favor de sus candidatos.
El inicio oficial de las elecciones generales de Honduras comenzó sobre las 07:00 hora local (13:00 GMT) por parte de dos de los tres consejeros del Consejo Nacional Electoral (CNE), su presidenta Ana Paola Hall, del Partido Liberal, y Marlon Ochoa, del Partido Libertad y Refundación (Libre).
Estas elecciones son cruciales para Honduras, un país con una frágil democracia y con una campaña electoral marcada por las denuncias de fraudes entre los partidos, tensiones e, inclusive, acusaciones de injerencia de las Fuerzas Armadas.
Justamente, durante el inicio oficial de las elecciones, la presidenta del ente electoral hizo un nuevo llamado a las Fuerzas Armadas a seguir cumpliendo su deber apolítico, obedientes y no deliberantes como indica la Constitución
Una apertura sin "pleitos"
La apertura de esa jornada en la Escuela Centro América Este estuvo marcada por un leve retraso y alguna urna dañada que fue reportada con urgencia a las entidades electorales, según pudo constatar EFE.
"Ha sido excelente. Todo está normal. No he visto ningún pleito (pelea)", señaló a EFE Ana María Deras Conde después de votar.
A la llegada de la candidata oficialista Rixi Moncada a votar a esa escuela, simpatizantes del gobernante Partido Libre vociferaron "No volverán, no volverán".
Más de seis millones de hondureños están convocados hoy a elegir un presidente, tres vicepresidentes, 298 alcaldías y 129 diputados nacionales y 20 centroamericanos.
En la contienda participan cinco partidos y cuatro candidatos presidenciales, pero de ellos solo tres tienen posibilidades de suceder a la presidente Xiomara Castro, según los sondeos.
Llamado a los militares a cumplir la Constitución
En su mensaje desde un colegio de educación media en Tegucigalpa dando por iniciadas las votaciones, la presidenta consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, hizo un nuevo llamamiento a las Fuerzas Armadas a que sigan cumpliendo la Constitución, que les indica que son "apolíticas, obedientes y no deliberantes".
"Miembros de Fuerzas Armadas, agradecemos su labor en el transporte, custodia y vigilancia, en el envío del material electoral. Esperamos que sigan cumpliendo la Constitución al pie de la letra en su retorno", expresó Hall.
Dirigiéndose directamente al jefe del Estado Mayor Conjunto de la institución castrense, Roosevelt Hernández, enfatizó que "en sus manos está hoy dirigir la institucionalidad por la senda democrática y de respeto a la Constitución, que entre otras cosas establece que en temas electorales se encuentran a disposición del CNE, y que como institución apolítica y no deliberante deben respetar la voluntad de nuestro pueblo".
Las Fuerzas Armadas han sido criticadas durante el proceso electoral principalmente por una solicitud de Roosevelt a los consejeros del CNE de que el día de las elecciones le entreguen una copia del acta de los resultados en la fórmula presidencial, lo que Hall calificó de una injerencia del alto jerarca castrense.
El proceso electoral de Honduras ha sido empañado por marcadas diferencias entre los tres consejeros del CNE, integrado por Hall, representante del Partido Liberal (conservador), Marlon Ochoa, del gobernante Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda), y Cossette López, del Partido Nacional (conservador).
Además, el cronograma electoral fue alterado, mientras que la tensión e incertidumbre crecía por la campaña de odio y pocas propuestas de los principales candidatos presidenciales: Rixi Moncada, de Libre; Salvador Nasralla, del Partido Liberal, y Nasry Asfura, del Partido Nacional.
Más de 30.000 observadores, entre nacionales e internacionales, siguen de cerca las elecciones, en un proceso en el que, además, los principales candidatos presidenciales se han acusado mutuamente de "fraude" antes de las votaciones.