POR EFE
Los eventos climáticos extremos provocados por el calentamiento del planeta son un problema de salud pública de primer orden. Los científicos llevan décadas advirtiéndolo y los estudios sobre episodios concretos lo confirman, como el caso conocido hoy sobre un repunte del dengue en Perú.
El ciclón ocurrido en la región seca del país andino, en combinación con el fenómeno costero de El Niño en 2023, dio lugar a un brote de dengue diez veces mayor de lo habitual, según un estudio realizado por investigadores de varios países que recoge este martes la revista One Earth.
En concreto, el análisis de datos del Ministerio de Salud de Perú y del Centro Latinoamericano de Cambio Climático y Salud revela que el 60 % de los casos de dengue ocurridos en las zonas secas afectadas por el ciclón se debieron a este fenómeno, que trajo consigo lluvias extremas y temperaturas mucho más altas de lo habitual.
Unas 22.000 personas más enfermaron debido a este fenómeno extremo, respecto a si este evento no se hubiera producido o, aún habiendo ocurrido, no hubiera sido tan intenso como fue.
Los científicos han visto, mediante modelización climática, que las precipitaciones extremas, como las observadas en 2023, son ahora un 31 % más probables en el noroeste de Perú de lo que lo eran antes de la industrialización (años anteriores a 1965)
Si a esto se le suma el aumento de las temperaturas experimentado en el país, la probabilidad de que se den condiciones climáticas, como las que alimentaron la epidemia de dengue de 2023, casi se ha triplicado.
El dengue es una enfermedad viral que transmiten dos especies de mosquitos (Aedes aegypti y Aedes albopictus) y puede provocar fiebre, erupciones cutáneas y síntomas potencialmente mortales, como hemorragias. Según la Organización Mundial de la Salud, el número de infectados se ha multiplicado por más de 10 a nivel mundial desde el año 2000.
Lluvia más calor extremo igual a epidemia
En el caso del ciclón ocurrido en Perú en 2023 "el vínculo es claro" de acuerdo con los investigadores. Las lluvias extremas hacen que quede más agua estancada, las temperaturas altas la calientan y se convierte en el caldo de cultivo perfecto para que los mosquitos que causan dengue proliferen e infecten a más personas.
“Las fuertes lluvias inundan las zonas bajas, destruyen las infraestructuras de agua y saneamiento y crean charcos de agua ideales para la reproducción de los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. El clima cálido acelera los procesos de reproducción de los mosquitos y la transmisión del dengue”, señala una de las autoras, Erin Mordecai, profesora de biología en la universidad estadounidense de Stanford.
"Aunque a menudo observamos grandes brotes de dengue tras fenómenos meteorológicos extremos, esta es la primera vez que los científicos hemos podido identificar el papel del cambio climático y medir con precisión el impacto de una tormenta concreta sobre el dengue, una de las enfermedades infecciosas de más rápido crecimiento", subraya Mordecai.
Los investigadores han podido constatar cómo en otras zonas más frías de Perú afectadas por el ciclón no se observó un efecto significativo de las precipitaciones extremas en la incidencia del dengue.
Soluciones
Los hallazgos de este estudio son "tanto una advertencia como el germen de una posible solución", apuntan los autores, quienes inciden en la necesidad de hacer un control específico de los mosquitos, y vacunar en los distritos urbanos de alto riesgo podrían mitigar el impacto de un repunte de enfermedades transmitidas por ellos.
Las inversiones en resiliencia ante las inundaciones urbanas, como un mejor drenaje, viviendas más resistentes y una infraestructura hídrica más fiable, también podrían ayudar a minimizar la amenaza en el caso de Perú.
"Los fenómenos meteorológicos extremos se han vuelto más frecuentes debido al cambio climático, por eso debemos pensar de forma estratégica y actuar con decisión para prevenir las epidemias transmitidas por mosquitos", concluyen los autores.