Por Agencia EFE
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) promueven un plan de inversión de US$216,7 millones para tecnificar la agricultura del Corredor Seco centroamericano y facilitar el acceso a financiación de los pequeños productores.
La propuesta, presentada en octubre en el Foro de Inversión de la iniciativa Mano de la Mano de la FAO, en Roma, se centra en el Corredor Seco y las zonas áridas de los países del SICA. En esa región viven unos 23 millones de personas que dependen en gran medida de la agricultura.
“La agricultura tiene exposición al riesgo y la tecnología lo reduce. El estudio del suelo, los patrones de lluvia y las amenazas del cambio climático generan información que orienta la siembra y la cosecha, y eso es clave para la financiación”, dijo a EFE el coordinador subregional de la FAO para Mesoamérica, Adoniram Sanches Peraci.
El plan prevé una tasa interna de retorno del 24,3 % y beneficiaría a unos 3,6 millones de personas. Incluye el mapeo digital de suelos (US$59 millones de dólares), soluciones integrales de agua (US$56,5 millones), infraestructura digital para micro y pequeñas empresas (US$42 millones) y la zonificación agrícola según el riesgo climático (US$34 millones).
Además de partidas para investigación agropecuaria y para un centro regional de conducta empresarial responsable en las cadenas agroalimentarias.
También, incluye el fortalecimiento de INIA en I+D+i (11,2 millones) y Hub Regional sobre Conducta Empresarial Responsable (CER) en Cadenas Agroalimentarias (Hub AgriCER) (14 millones).
“Se realizó un mapeo de suelos en Honduras y Guatemala, gracias a la cooperación de EE.UU., y, además, Brasil puso un millón de dólares para cooperar con Centroamérica en el desarrollo de la zonificación de riesgo climático", explicó Sanches Peraci.
Una nueva arquitectura financiera
Esos datos, junto con otros más, incluida información sobre las semillas, está a disposición de los gobiernos de la región.
Sanches Peraci enfatizó que estas inversiones están dirigidas hacia los territorios donde se juntan la pobreza, la inseguridad alimentaria, la vulnerabilidad climática y la falta de oportunidades, y también hacia las personas que enfrentan barreras para acceder a financiamiento.
“Necesitamos repensar la arquitectura de financiamiento. Las restricciones fiscales y los altos niveles de endeudamiento exigen soluciones que combinen distintos instrumentos financieros, reduzcan los riesgos y faciliten inversiones más inclusivas y sostenibles”, explicó.
El funcionario remarcó la importancia del liderazgo de la Secretaría General del SICA, en coordinación con el Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) y la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD). La metodología y el acompañamiento técnico de la FAO ayudan a identificar territorios prioritarios, a convertirlos en oportunidades de inversiones concretas y a conectarlas con socios financieros.
La exitosa lucha contra el hambre de República DominicanaEn el quinto Foro anual de Inversión, celebrado del 13 al 16 de octubre en Roma, Italia, también se reconoció a once países del mundo por su lucha contra el hambre, entre ellos República Dominicana.
"El porcentaje de hambre a nivel global, para 2025, fue de 7,8 % de la población mundial (644,6 millones de personas), que no tiene acceso a 3.026 kilocalorías, y cuando el número baja del 2,5 %, la FAO hace un reconocimiento, como fue el caso este año de República Dominicana", relató Sanches Peraci.
“Lo que hace posible estos resultados es el compromiso político sostenido, inversiones estratégicas, instituciones fuertes y una acción coordinada entre sectores. Para países relativamente pequeños y estrechamente interconectados, la integración regional no es una aspiración, es una necesidad. Ningún país resuelve solo el tema del cambio climático, la sequía o la inestabilidad de los precios”, dijo Sanches Peraci.
La visión de la FAO es que el hambre no se vence desde un solo sector: “Hay que vincular la seguridad alimentaria con la adaptación al cambio climático, la protección de los recursos naturales, la infraestructura, el acceso a mercados, la inclusión social y el empleo digno”, dijo.