Por revistaeyn.com
El reciente aumento de los precios internacionales del petróleo, impulsado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, vuelve a poner a prueba la resistencia económica de América Latina.
Sin embargo, a diferencia de episodios anteriores de alta volatilidad, la región enfrenta este nuevo choque con una ventaja clave: unas expectativas de inflación más sólidamente ancladas gracias a la credibilidad que han construido los bancos centrales durante las últimas dos décadas.
Así lo señala un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI), que destaca cómo las reformas monetarias implementadas desde finales de los años noventa han fortalecido la capacidad de las economías latinoamericanas para absorber impactos externos sin que ello derive en espirales inflacionarias persistentes.
“Mientras el conflicto en Oriente Medio eleva los precios del petróleo y amenaza con un nuevo ciclo de inflación, el buen anclaje de las expectativas inflacionarias de América Latina ayudará a amortiguar el impacto”, señaló el FMI en su más reciente estudio sobre estabilidad macroeconómica en mercados emergentes.
El organismo explica que, pese a los shocks de oferta derivados de la pandemia y el encarecimiento de materias primas como el petróleo, las expectativas de inflación de largo plazo en gran parte de la región se han mantenido relativamente estables. Esto significa que consumidores, empresas y analistas no anticipan que el aumento de los costos energéticos se traduzca automáticamente en una inflación permanente.
El estudio subraya que este comportamiento responde al fortalecimiento institucional de los bancos centrales, que en varios países adoptaron regímenes de metas de inflación, reforzaron su independencia y limitaron el predominio fiscal sobre la política monetaria.
Brasil, Chile y otros mercados relevantes de la región aparecen como ejemplos de cómo esos cambios ayudaron a consolidar la confianza en las autoridades monetarias. Según el FMI, las expectativas inflacionarias en América Latina siguen algo más alejadas de las metas oficiales que en las economías avanzadas, pero la dispersión de percepciones es comparable, reflejando una mayor credibilidad institucional.
“El mejor anclaje de las expectativas inflacionarias contribuye a contrarrestar las presiones temporales sobre los precios”, destacó el organismo, al advertir que esta fortaleza también permite a los bancos centrales contar con mayor margen para reducir tasas de interés incluso en escenarios de encarecimiento del petróleo.
No obstante, el FMI advierte que esta credibilidad puede deteriorarse rápidamente si las políticas económicas pierden consistencia. El informe señala que una política monetaria excesivamente expansiva podría provocar un desanclaje de las expectativas y reactivar presiones inflacionarias más difíciles de controlar.
El organismo también remarca que no existe un único modelo aplicable a todos los países. En contextos de inflación muy elevada, algunos regímenes cambiarios o monetarios más simples pueden resultar inicialmente más efectivos que los esquemas tradicionales de metas de inflación.
Sin embargo, insiste en que la transparencia, la disciplina fiscal y el respaldo institucional siguen siendo elementos esenciales para preservar la estabilidad.