Por Jaime García- Director del Índice de Progreso Social / Incae Business School
Para hablar de Centroamérica del futuro, es importante definir el tipo región que se quiere construir. En términos generales sería fácil decir que queremos una región exitosa: más prosperidad económica y mejor nivel de vida para sus habitantes. Sin embargo, lograr este tipo de región depende no sólo de los retos de hoy, si no de los retos que se enfrentarán los próximos 25 años a nivel global. Sin olvidar que somos parte de un mundo globalizado y conectado.
Veamos hacia el futuro. La mayoría de los expertos identifican la crisis climática y al cambio tecnológico como las dos megatendencias dominantes para los próximos 25 años. La primera impactará globalmente a causa del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, la pérdida de biodiversidad y el agotamiento de los recursos naturales.
Se prevé un futuro con mayor frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos: inundaciones, sequías y tormentas, lo que afectará la productividad agrícola, la disponibilidad de agua y los asentamientos humanos, según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas.
La segunda, el cambio tecnológico, se enfoca en inteligencia artificial, robótica y biotecnología. Se espera que estos avances revolucionen industrias, remodelen los mercados laborales y transformen la economía global. Esto conducirá a la creación de nuevos puestos de trabajo y a la obsolescencia de otros.
El mundo va rumbo a un futuro de cambio tecnológico acelerado y disruptivo con impacto en los mercados actuales; al tiempo que la sostenibilidad y adaptación ambiental se convierten en necesidades para garantizar la continuidad del negocio.
Centroamérica en el futuro: ¿Qué urge resolver? El principio de Pareto dice que nos concentremos en el 20% de las causas que generan el 80% de los efectos. Se pueden encontrar tres áreas prioritarias: educación, diversificación económica, y resiliencia climática. Si se focalizan los recursos y esfuerzos en esas áreas clave, es probable que se logre ese 80% de impacto positivo. Estas áreas están interconectadas y tienen el potencial de crear un efecto dominó, impulsando el progreso en múltiples sectores, en el corto y en el largo plazo, facilitaría la construcción de una Centroamérica próspera en el futuro.
Educación: La estrategia tiene que tomar como base aumentar la empleabilidad de las personas. Incluye promover la educación de la primera infancia, mejorar la calidad de la educación primaria y secundaria, ampliar el acceso a la educación superior, y a la formación técnica o profesional. Con un énfasis en la alfabetización digital y las habilidades de resolución de problemas, para preparar a la población ante los desafíos de una economía global en rápida evolución impulsada por el cambio tecnológico.
Diversificación económica: Centroamérica debe crear un entorno que fomente la innovación, el espíritu empresarial y la complejidad económica. Esto se puede lograr invirtiendo en investigación y desarrollo para agregar más valor a los productos y servicios; apoyando a las pequeñas y medianas empresas; y reduciendo las barreras burocráticas para facilitar el crecimiento empresarial y la productividad. Mejorar estos aspectos permitirá a la región competir de manera más eficaz en los mercados mundiales.
Resiliencia climática es importante considerar que, por su ubicación geográfica, Centroamérica es altamente vulnerable al cambio climático, tanto económica como socialmente. Para mitigar estos riesgos, la región necesita priorizar la protección de sus recursos naturales, invertir en fuentes de energía limpias y desarrollar infraestructura resiliente al clima. Esto incluye promover prácticas agrícolas sostenibles, y de alta productividad; abordar la deforestación y la degradación de la tierra y los ecosistemas marinos; e implementar un ordenamiento territorial urbano que minimice el impacto de los riesgos climáticos.
Mejorar en estas áreas es un gran reto pues las condiciones iniciales no son favorables. Para enfrentar los retos del futuro y asegurar una Centroamérica próspera, es imperativo que los gobiernos, empresas y ciudadanos trabajen conjuntamente para abordar estos desafíos educativos, productivos y climáticos de manera integral, multidimensional y con una perspectiva global. Asimismo, es fundamental el fortalecimiento de la cooperación regional y la colaboración internacional, para compartir experiencias y recursos en estas áreas estratégicas con el fin de impulsar un crecimiento inclusivo, sostenible y resiliente, que cambie el rumbo de la región hacia un futuro exitoso.