Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La economía de Honduras inició 2026 con un desempeño positivo, al registrar un crecimiento interanual de 3,3 % en enero, de acuerdo con el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) divulgado por el Banco Central de Honduras (BCH).
El informe destaca que la intermediación financiera, seguros y fondos de pensiones lideraron la expansión con un crecimiento de 12,6 %, aportando 3,4 puntos porcentuales al indicador global. Este desempeño estuvo impulsado por mayores ingresos de la banca comercial de Honduras derivados del aumento en las tasas de interés activas, así como por una reducción en los costos financieros asociados a depósitos, reporta el BCH.
En el sector de telecomunicaciones, la actividad creció 3,8 %, consolidándose como un pilar dentro de la estructura productiva. Sin embargo, el BCH señala una desaceleración en la telefonía tradicional, en contraste con el fuerte avance del acceso a internet, que aumentó 8,2 % impulsado por la creciente demanda de conectividad, el auge de plataformas digitales y la expansión de servicios de banda ancha.
El comercio también mostró señales de recuperación al expandirse 3,1 %, favorecido por el repunte en la venta de vehículos, equipos electrónicos, combustibles, alimentos y prendas de vestir. Este comportamiento sugiere una mejora gradual en el consumo interno, uno de los motores de la economía hondureña.
Por su parte, el sector agrícola creció 3,8 %, revirtiendo la caída observada el año anterior. La recuperación estuvo marcada por mejores resultados en cultivos como palma africana, caña de azúcar, melón y piña, tras los impactos climáticos de finales de 2024.
Asimismo, el café continuó beneficiándose de precios internacionales elevados, lo que ha incentivado inversiones en productividad y calidad.
En la industria manufacturera, el crecimiento fue más moderado, de 1,8 %, impulsado principalmente por la producción de alimentos y bebidas, en especial el procesamiento de café, favorecido por una mayor disponibilidad de materia prima.
De cara al resto de 2026, el BCH prevé un comportamiento favorable en la agricultura y la manufactura, apoyado por mejores condiciones climáticas, tecnificación y nuevos vínculos comerciales. También se espera que los servicios financieros y las telecomunicaciones mantengan su dinamismo, mientras que la construcción podría repuntar gracias a la inversión en vivienda.
No obstante, persisten riesgos externos, como una posible desaceleración en Estados Unidos, cambios en políticas migratorias que afecten las remesas y presiones inflacionarias derivadas del encarecimiento del petróleo.
En este contexto, organismos internacionales proyectan un crecimiento cercano al 3.5 % para el país en 2026, en un entorno marcado por la incertidumbre global.