Por Gabriela Melara - revistaeyn.com
Cada remesa enviada (vía dinero en efectivo, giros postales y cheques de caja) desde Estados Unidos hacia cualquier país tendrá un nuevo impuesto.
Este 1 de enero de 2026 entró en vigor el nuevo impuesto aprobado por parte del gobierno estadounidense. Esta medida impacta directamente en millones de inmigrantes que envían dinero a sus familias, especialmente en Latinoamérica.
La aprobación de la ley One Big Beautiful Bill incluye un impuesto del 1 % sobre ciertas remesas desde EEUU. Este nuevo gravamen se aplicará a ciertas transferencias internacionales de dinero financiadas con instrumentos físicos.
Las únicas remesas exentas de este impuesto son aquellas enviadas por medio de tarjetas de débito o crédito, cuentas bancarias, monederos digitales, incluidos Google Pay, Apple Pay y Vigo Money, así como tarjetas prepagas.
A medida de ejemplo, Western Union, una de las compañías que presta servicios de envío de dinero al extranjero, explica que, desde este jueves, si se envían MIL dólares al exterior y se paga en efectivo en un establecimiento minorista, se deberán abonar US$10 adicionales en impuestos, además de otras tarifas de la empresa.
EEUU se planteó el impuesto a las remesas con una tasa inicial del 5 %, que luego se redujo a 3,5% y -finalmente- al 1%.
A diferencia de lo que era más común en décadas pasadas, cuando los envíos se realizaban con pagos en efectivo en tiendas o sucursales bancarias, los migrantes en la actualidad tienden a utilizar más las transferencias electrónicas y las aplicaciones de empresas de remesas para enviar dinero a sus países. Eso les permitirá evitar el impuesto del 1%.
IMPACTO DIRECTO A LA ECONOMÍA DE LOS PAÍSES
Según el Center for Global Development, este nuevo impuesto podría significar una reducción del 1,6 % en las remesas en general, y México sería uno de los países más afectados, ya que perdería más de US$1.500 millones anuales.
En julio de 2025, cuando se aprobó la ley y este nuevo impuesto, la BBC publicaba cálculos del Centro para el Desarrollo Global (CDG), que indicaban que México sería el país que en términos netos podría perder más con el nuevo impuesto, poco más de US$1.500 millones en un año. Guatemala perdería unos US$415 millones, El Salvador casi US$200 millones y Honduras US$175 millones. República Dominicana tendría un impacto mayor, alrededor de US$234 millones, según esta proyección.
Sin embargo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, consideró que las transferencias de mexicanos no se verán cargadas con el 1% debido a que, según el Banco de México, casi el 100% se realizan por transferencias electrónicas, lo cual no tendrá un cargo.
En 2023, los inmigrantes en Estados Unidos enviaron a otros países más de US$650.000 millones, y alrededor de una de nueve personas en el mundo dependen de las remesas para cubrir sus necesidades básicas.
De acuerdo con cifras correspondientes a 2024, Nicaragua (27,6%), Honduras (25,9%), El Salvador (23,5%) y Guatemala (19,5%) son los países que más dependen de esos ingresos extranjeros en proporción a su PIB.
Según el análisis del CDG, es posible que ocurra el fenómeno de elusión del impuesto por vías alternativas, pero también señala que un posible efecto es la desincentivación del envío de remesas en hasta un 1,6%.