Por: revistaeyn.com
La libertad es la gran víctima del nuevo orden global. Ya no retrocede de forma aislada: se erosiona de manera sistemática.
El último informe de Freedom House confirma que 2025 marcó el vigésimo año consecutivo de declive global en derechos políticos y libertades civiles, consolidando una tendencia que redefine el equilibrio democrático mundial.
El dato no es menor: más de la mitad de los países evaluados registraron retrocesos, mientras que solo una minoría logró avances. En paralelo, la proporción de la población mundial que vive en países “libres” continúa reduciéndose, en un escenario donde los regímenes autoritarios ganan terreno con mayor sofisticación y menos resistencia internacional.
América Latina: del desgaste democrático a la autocracia
En este mapa de deterioro, América Latina ofrece dos casos elocuentes.
Nicaragua y Venezuela son señalados como ejemplos paradigmáticos de cómo democracias frágiles pueden derivar en sistemas abiertamente autocráticos: concentración de poder, control del sistema judicial y electoral y represión de la disidencia.
El caso venezolano (hasta antes del 3 de enero de 2026) evolucionó con un endurecimiento sostenido, ejecutando persecución a opositores, uso de la violencia estatal y erosión total de los contrapesos institucionales.
Nicaragua sigue, aún en estos días, una trayectoria similar, con un cierre progresivo del espacio cívico y político.
Qué sucede en el resto de Centroamérica
Qué sucede en el resto de Centroamérica
Centroamérica ya no es un bloque homogéneo en términos de libertad: tiene en Costa Rica una democracia sólida; en Panamá, una democracia funcional pero frágil y tres sistemas tensionados o en deterioro (El Salvador, Guatemala, Honduras).
Los datos del Índice expresan en concreto el siguiente desempeño para los diferentes países:
Costa Rica
Puntaje 2025: ~91/100Categoría: Libre
Tendencia: Estable (ligeras tensiones por corrupción y seguridad)
Lectura: Sigue siendo el estándar democrático de la región, con instituciones sólidas y libertades robustas.
Panamá
Puntaje 2025: ~83/100
Categoría: Libre
Tendencia: Leve deterioro / estancamiento
Lectura: Democracia funcional, pero con desafíos en corrupción, justicia y gobernabilidad.
El Salvador
Puntaje 2025: ~55/100
Categoría: Parcialmente libre.
Tendencia: Fuerte deterioro.
Cambio reciente: caída en indicadores clave por el estado de excepción y restricciones a derechos.
Lectura: Uno de los casos más preocupantes del año en la región.
Guatemala
Puntaje 2025: ~52/100Categoría: Parcialmente libre
Tendencia: Estancamiento con fragilidad institucional
Lectura: Persisten problemas estructurales: corrupción, presión sobre justicia y actores políticos.
Honduras
Puntaje 2025: ~45/100Categoría: Parcialmente libre
Tendencia: Leve deterioro
Lectura: Instituciones débiles, alta polarización y problemas de seguridad afectan el desempeño democrático.
Haciendo en análisis con mirada retrospectiva, Costa Rica y Panamá se mantienen en el bloque de países “libres”, pero sin avances significativos. Guatemala y Honduras siguen atrapados en la zona “gris” (parcialmente libres), sin lograr consolidación institucional.
El Salvador es el gran caso de deterioro en 2025, con caída en indicadores de derechos y libertades.
El caso de Estados Unidos
Otro de los datos más simbólicos del informe es el deterioro en Estados Unidos, que mantiene su categoría de país “libre”, pero con su puntuación más baja histórica: 81 sobre 100.
El informe atribuye esta caída a factores estructurales: disfunción legislativa, polarización extrema, expansión del poder ejecutivo y crecientes tensiones sobre la libertad de expresión
Incluso en democracias consolidadas, la erosión ya no es marginal: es estructural.
Los focos más críticos
El informe identifica también los casos más extremos de deterioro:
-Sudán, prácticamente sin libertades, en medio de guerra y crisis humanitaria
-Irán, con miles de detenciones y ejecuciones tras protestas masivas
-Países africanos como Burkina Faso o Tanzania, afectados por inestabilidad y violencia
En estos contextos, la caída de la libertad no es solo institucional: es también física, marcada por desplazamientos, represión y violencia sistemática.
La libertad de expresión, en caída libre
Uno de los hallazgos más consistentes del informe es el deterioro de la libertad de prensa y de expresión a nivel global.
En América Latina, esta tendencia es especialmente preocupante: el aumento de ataques a periodistas, la censura indirecta y el uso de marcos legales para silenciar voces críticas reflejan una degradación acelerada del ecosistema informativo.
La consecuencia es directa: sin prensa libre, la rendición de cuentas se debilita y las democracias pierden uno de sus pilares fundamentales.
Otro dato clave del informe es que el número de países “parcialmente libres” se ha reducido significativamente en las últimas dos décadas.
El mundo ya no se mueve en matices, sino en extremos: o democracias que resisten bajo presión, o regímenes que consolidan su control.
Esto marca un cambio estructural en el sistema internacional. La competencia ya no es solo económica o geopolítica, sino entre modelos de gobernanza.
El Índice de Libertad Global 2025 deja una conclusión incómoda pero necesaria: la democracia ya no es el estándar dominante, sino un sistema en disputa. La libertad —política, civil, informativa— se ha convertido en el principal terreno de conflicto del siglo XXI.