Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La inflación anual de El Salvador alcanzó el 3,6% en septiembre de 2026, impulsada principalmente por el encarecimiento de los costos de transporte y los alimentos, de acuerdo con el Boletín de Precios al Consumidor publicado por el Banco Central de Reserva (BCR). Durante el mes, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un aumento del 0,45%, hasta situarse en 135,60 puntos.
El transporte fue la división con la mayor variación anual de precios, con un incremento del 9,63%, seguido de los alimentos y bebidas no alcohólicas, con un 4,44%. También destacaron los aumentos en restaurantes y hoteles, del 4,38%, y recreación y cultura, del 3,50%.
Otros rubros registraron incrementos anuales más moderados, como salud, con un 2,89%; bebidas alcohólicas y tabaco, con un 2,50%; alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un 2,12%; y educación, con un 0,79%, reporta el BCR.
En la variación mensual, el transporte reportó el mayor aumento, con un 1,37%, mientras que educación subió un 0,79% y los alimentos y bebidas no alcohólicas avanzaron un 0,70%. Estos últimos aportaron 0,22 puntos porcentuales al incremento mensual del IPC, frente a 0,15 puntos del transporte.
Dentro de los productos que incidieron al alza en la inflación anual, los viajes por aire tuvieron la mayor contribución, con 0,44 puntos porcentuales. Les siguieron la gasolina especial, con 0,35 puntos; la gasolina regular, con 0,30; el almuerzo, con 0,21; y los fertilizantes y abonos, con 0,20 puntos porcentuales.
En contraste, algunos bienes ejercieron presiones a la baja. La compra de carros nuevos restó 0,21 puntos porcentuales a la inflación anual, mientras que las camionetas nuevas redujeron 0,09 puntos. El maíz criollo y el aguacate aportaron cada uno una incidencia negativa de 0,03 puntos, y las refrigeradoras, de 0,02 puntos porcentuales, indica el BCR.
En cuanto a la evolución acumulada de los precios durante 2026, el indicador también se situó en 3,60% hasta septiembre. El resultado refleja el comportamiento desigual de los componentes de la canasta de consumo, con mayores presiones en transporte y alimentos, mientras que prendas de vestir y calzado registraron una variación anual negativa del 0,64% y comunicaciones, del 0,93%.