Centroamérica & Mundo

La riqueza mundial llega a niveles récord, pero ¿qué dicen, en verdad, los datos?

Por cada US$1 de inversión productiva, casi US$3 fueron generados por valorización de acciones. Esto aumenta el riesgo de la sostenibilidad de la riqueza ante un eventual deterioro del valor de los activos.

2026-08-17

Por: McKinsey & Co.

Entre el 2024 y el 2025, la riqueza mundial entendida como el patrimonio neto que suma hogares, gobiernos, sector financiero y empresas, aumentó a un récord de US$600 billones.

Solo la riqueza de los hogares aumentó US$40 billones llegando a un récord de US$570 billones. En términos porcentuales, esto representa un incremento del 7,3%, un ritmo notablemente más acelerado que el promedio histórico de crecimiento anual desde el año 2000, que ha sido de 5,9%.

Casi 60% de ese crecimiento vino de la valorización de activos y solo el 15% de bienes raíces, que habitualmente han representado más de la mitad de la riqueza. Durante la pandemia, los precios de las viviendas subieron de forma anómala por tasas de interés ultra bajas y ahora se evidencia una corrección.

McKinsey Global Institute analiza esta información para entender cuán saludable es el crecimiento económico actual y concluye para este año que los activos, especialmente las acciones, subieron de valor más rápido que la economía real.

Las acciones han subido a niveles históricamente altos — equivalentes a 2,4 veces los activos netos corporativos —, impulsadas principalmente por el optimismo frente al desarrollo de la inteligencia artificial y las empresas tecnológicas.

Este repunte plantea un riesgo importante: las ganancias derivadas de la valorización podrían revertirse. Para los investigadores, esto se conoce como “riqueza en papel” ya que no está respaldada en producción real como fábricas, empleos o adquisición de tecnología, así que la elevación de precios por expectativas es volátil y puede desaparecer en cualquier momento.

La situación representa una debilidad que tenderá a ajustarse, por lo que, de acuerdo con el Informe, el mejor escenario es que esa corrección venga por una aceleración de la productividad, es decir, por medio de “riqueza sana”.

En potencias líderes como Estados Unidos hay evidencias de ajustes por el lado de la productividad, la inflación, las tasas de interés y el alto endeudamiento público, mientras que China presenta mayor gasto público y corporativo frente a una caída inmobiliaria.

En el caso de la Eurozona, se ve un crecimiento lento y poca inversión. El reporte de MGI indica que el balance global de la economía (hogares, empresas, gobierno y sector financiero) llegó también al récord de US$1,8 cuatrillones, por encima de los US$1,7 cuatrillones de dólares en 2024.

¿Cuál es el escenario para las empresas en estas circunstancias?

Corresponde al sector corporativo prepararse para los escenarios posibles y mantener flexibilidad financiera ante la incertidumbre, para poder atender los cambios que pueden venir de la inflación, las tasas de interés y el aumento de la deuda pública en relación con el PIB, que sigue siendo un desafío en muchas economías.

Específicamente para la región centroamericana, lo que pase en Estados Unidos tiene un alto impacto local y por primera vez, el costo del dinero es mayor que las expectativas de crecimiento económico.

De hecho, la brecha negativa entre el crecimiento real de la economía y las tasas de interés se ha convertido en uno de los desafíos centrales del panorama macroeconómico actual.

El informe concluye que reconocer los factores oscilantes que pueden llevar una economía a la aceleración de la productividad es más urgente que nunca: para Estados Unidos, los beneficios corporativos y un menor endeudamiento; para Europa, mayor inversión y para China, un mayor consumo interno. La futura riqueza y estabilidad global pueden depender de esto.

12 ejemplares al año por $75

SUSCRIBIRSE