Por Agencia EFE
La salida anunciada por Nicaragua del Parlamento Centroamericano (Parlacen) abre un nuevo frente de tensión institucional en la región, debido a que el tratado que dio origen al organismo no contempla de manera expresa un mecanismo para que los países miembros puedan retirarse.
El Gobierno de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, comunicó el 3 de octubre su decisión de “denunciar” el Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras instancias políticas, con efecto inmediato.
La notificación fue enviada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Managua a la Junta Directiva del Parlacen y al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, país depositario del tratado.
La presidenta del Parlacen, la diputada guatemalteca Karla Gutiérrez, informó que convocó una reunión extraordinaria de la Junta Directiva para establecer la posición oficial del organismo frente a la decisión nicaragüense.
El Parlamento Centroamericano, por su parte, señaló que se encuentra analizando los alcances “jurídicos y operativos” de la comunicación enviada por Managua y que someterá el caso a sus órganos internos para evaluar las implicaciones legales, políticas y diplomáticas.
La controversia radica en que el Tratado Constitutivo del Parlacen no incluye una cláusula específica de denuncia o retiro. Panamá ya intentó abandonar el organismo bajo argumentos similares, pero el proceso no tuvo éxito, debido precisamente a las dificultades jurídicas y diplomáticas que plantea la desvinculación.
La decisión nicaragüense tampoco incluyó una explicación oficial sobre sus motivos. Sin embargo, ocurre pocos días después de que la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobara por unanimidad una resolución que reclama a Managua la celebración de elecciones libres, la liberación incondicional de presos políticos y la recuperación de la separación de poderes.
La resolución también solicita esclarecer el paradero de personas desaparecidas y restituir la nacionalidad a ciudadanos que fueron despojados de ella. El documento no estableció sanciones específicas contra el Gobierno de Ortega y Murillo.
El anuncio de Nicaragua se suma a los cuestionamientos que enfrenta el Parlacen dentro de la región. En julio de 2025, la Asamblea Legislativa de El Salvador, dominada por aliados del presidente Nayib Bukele, aprobó una reforma constitucional para retirar al país del organismo, al considerar que se trata de una institución inoperante.
Constituido en octubre de 1991, el Parlacen está integrado actualmente por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.
Cada país tiene 20 diputados elegidos mediante voto popular, además de los expresidentes y exvicepresidentes que se incorporan automáticamente como legisladores. Costa Rica es el único país centroamericano que no forma parte del mecanismo.