Por: Agencias
El Departamento de Guerra de EE. UU. respondió ante una consulta de la agencia española EFE que no especularía sobre "escenarios hipotéticos", pero reconoció que las fuerzas armadas prevén diversas contingencias y "permanecen preparadas para ejecutar las órdenes del presidente".
Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó este jueves que la isla vive un momento "absolutamente desafiante" y que entre las "serias amenazas" que se ciernen sobre el país se incluye la "agresión militar" de Estados Unidos.
Díaz-Canel hizo estas declaraciones al intervenir en el acto conmemorativo por el aniversario de la declaración del carácter socialista de la revolución cubana, que cumple 65 años en un momento de especial tensión con Estados Unidos.
El presidente instó a los cubanos a "estar listos" para combatir ante una invasión. "No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla", aseguró.
Cruce de declaraciones que tensan el ambiente
Este cruce de declaraciones se produce tras meses de medidas ejecutadas por Estados Unidos contra La Habana (especialmente, restricciones al suministro de petróleo) para forzar cambios políticos.
El propio Trump, que ha repetido constantemente que Cuba será su próximo objetivo, tras Irán, ha dejado abierta la puerta a una acción directa: "Creo que tendré el honor de tomar Cuba", ha dicho. "Puede ser una toma de control amistosa... o no", dijo también.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, fue tajante el mes pasado, al ser preguntado sobre sucesivas filtraciones a la prensa sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos:
"Cualquier reporte sobre Cuba que no venga de nosotros es mentira", dijo.
Rusia juega su ficha
A la par de este panorama que se va gestando en el Caribe, Moscú juega sus fichas en el conflicto La Habana-Washington, abasteciendo a la isla de petróleo.
El buque Universal, especializado en el transporte de derivados del petróleo, pertenece a la naviera rusa Sovcomflot, ya está en viaje con rumbo a Cuba. Lleva un cargamento similar al que llevó en un primer envío.
El tanquero partió a principios de abril de un puerto en el mar Báltico y el 8 de ese mes atravesaba el Canal de La Mancha, acompañado de una fragata rusa, para evitar problemas con las autoridades británicas.