Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La agencia S&P Global Ratings elevó las calificaciones soberanas de largo plazo de Nicaragua en moneda extranjera y local a 'BB-' desde 'B+', al considerar que el país ha fortalecido su posición fiscal, reducido significativamente su deuda pública y acumulado reservas internacionales que le permiten afrontar posibles perturbaciones económicas externas.
La perspectiva de la calificación se mantiene estable, mientras que las notas soberanas de corto plazo en moneda extranjera y local fueron confirmadas en 'B'. Asimismo, la agencia revisó al alza la evaluación del riesgo de transferencia y convertibilidad (T&C) a 'BB-' desde 'BB-'.
En su evaluación, S&P destacó que la deuda neta del Gobierno general cayó al 25 % del producto interno bruto (PIB) en 2025, frente al 51 % registrado en 2020, como resultado de cuatro años consecutivos de superávits fiscales. Además, los activos líquidos del Gobierno alcanzaron el equivalente al 16 % del PIB, casi el doble del nivel de 2020.
La acumulación de reservas también constituye uno de los principales factores que respaldan la mejora. Las reservas internacionales brutas alcanzaron un máximo histórico de US$10,000 millones a finales de septiembre de 2026, impulsadas por los ingresos de remesas, las exportaciones y la inversión extranjera.
En el ámbito económico, la calificadora señaló que Nicaragua registró un crecimiento real del PIB de 4.9 % en 2025 y estima una expansión de 3.8 % para 2026. Entre los motores de la actividad identificó el consumo privado, la inversión, las exportaciones de materias primas y las entradas de remesas.
Sin embargo, prevé que el crecimiento se modere a un promedio de 3.5 % entre 2027 y 2029, debido a una desaceleración de las remesas, menores precios del oro y la incertidumbre comercial internacional.
Precisamente, S&P advirtió que Estados Unidos absorbe aproximadamente el 45 % de las exportaciones nicaragüenses, por lo que eventuales cambios arancelarios podrían representar un riesgo para el desempeño económico y las cuentas externas.
La agencia también identificó limitaciones institucionales, entre ellas la concentración de poder en el Ejecutivo y los escasos mecanismos de contrapeso, además de los bajos ingresos per cápita y la reducida flexibilidad monetaria.
La perspectiva estable refleja la expectativa de que el Gobierno mantenga políticas macroeconómicas prudentes. No obstante, S&P advirtió que podría reducir la calificación en los próximos 12 a 24 meses si un deterioro del comercio internacional, una caída de las remesas o tensiones políticas inesperadas debilitan el crecimiento y la posición fiscal.
En contraste, una mayor confianza de los inversionistas, un crecimiento superior al previsto y un mejor acceso al financiamiento externo podrían abrir la posibilidad de nuevas mejoras en la nota soberana.