Por revistaeyn.com
En un encuentro a puertas cerradas con legisladores del Partido Republicano en el Kennedy Center de Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a desplegar un discurso cargado de definiciones políticas, gestos teatrales y comentarios mordaces.
La reunión sirvió como escenario para anunciar posturas de alto voltaje sobre política exterior, economía y liderazgo global, aunque dejó más interrogantes que certezas sobre la implementación concreta de algunas de sus afirmaciones, especialmente en lo relativo a Venezuela.
Durante su intervención, Trump aseguró que Estados Unidos pasará a “administrar” Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro, una declaración que generó titulares pero que estuvo acompañada de escasos detalles operativos. En lugar de profundizar en el plan, el mandatario optó por un tono irónico al referirse al exlíder chavista, burlándose de sus apariciones públicas previas a su captura. “Se sube al escenario y trata de copiar mi baile”, dijo entre risas ante los congresistas republicanos.
En ese mismo registro, Trump sostuvo que El Helicoide —la prisión más emblemática del sistema de inteligencia venezolano— estaría siendo clausurada. Describió el edificio como “una cámara de tortura en pleno corazón de Caracas”, aunque evitó precisar quién impulsa el cierre, bajo qué autoridad se ejecuta o cuáles serían los plazos reales de esa medida.
El Helicoide, concebido originalmente como un ambicioso complejo comercial de diseño espiralado, terminó transformándose con el paso de los años en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Allí han sido recluidos numerosos opositores políticos, activistas y disidentes. Organismos internacionales como la OEA, Human Rights Watch y Amnistía Internacional han documentado durante años denuncias de arrestos arbitrarios, malos tratos y torturas dentro de esas instalaciones.
Trump también recordó con sarcasmo las imágenes de Maduro bailando en actos oficiales al ritmo del lema “No War, Yes Peace”, mientras Estados Unidos incrementaba su presencia militar en el Caribe. Esa puesta en escena, interpretada como una provocación, habría generado incomodidad en la Casa Blanca, según reportes de The New York Times.
El presidente aprovechó además el foro para responder a las críticas demócratas por la captura de Maduro. En ese punto, subrayó que el expresidente Joe Biden también había promovido su arresto por presuntos vínculos con el narcotráfico. “Alguna vez podrían decir: ‘Buen trabajo, gracias’”, ironizó Trump, al tiempo que insistió en que existía un consenso bipartidista respecto a la falta de legitimidad del gobierno venezolano.
El discurso incluyó, como es habitual, un tramo dedicado a la economía. Trump celebró los resultados de su política arancelaria y, en clave humorística, imitó al presidente francés Emmanuel Macron para recrear una supuesta negociación sobre el precio de los medicamentos.
Con acento exagerado, teatralizó un diálogo en el que el líder europeo le pedía aumentar los precios sin decírselo a la población, arrancando carcajadas entre los asistentes y reforzando su estilo provocador y poco convencional.
Con información de La Nación