Por: Revistaeyn.com
Donald Trump firmó el lunes 5 de octubre una orden ejecutiva para ampliar temporalmente el uso del diésel rojo en Estados Unidos y aliviar la carga fiscal de agricultores y transportistas.
La decisión llega cuando las tensiones internacionales sobre el suministro de combustibles mantienen elevados los costos de mover mercancías y producir alimentos.
La medida tiene un alcance que conviene precisar: dispone el aplazamiento de ciertos pagos tributarios y la suspensión de multas por utilizar ese combustible en carretera hasta el 31 de diciembre. La condonación definitiva de los impuestos diferidos todavía debe resolverse.
El anuncio se produjo durante un acto en Grand Island, Nebraska, a cuatro semanas de las elecciones legislativas. El escenario conecta dos urgencias para la Casa Blanca: aliviar los costos de sectores productivos y responder al malestar económico de los votantes.
Qué es el diésel rojo y qué cambia
El diésel rojo recibe ese nombre por el colorante que permite identificar el combustible destinado a usos fuera de carretera, como maquinaria agrícola, construcción o calefacción. Su tratamiento fiscal depende del uso: normalmente está exento de los impuestos que gravan el combustible para circulación vial.
La orden instruye al Tesoro a establecer el alivio aplicable y al servicio tributario, IRS, a anunciar la suspensión de las sanciones por vender o utilizar diésel teñido en carretera durante el período previsto. La implementación queda sujeta a las facultades legales y a las directrices que emita el Tesoro.
Los impuestos estatales requieren decisiones propias de cada jurisdicción. Washington busca que los estados acompañen la iniciativa y que distribuidores rurales y cooperativas faciliten el acceso al combustible.
La Casa Blanca estima que los camioneros podrían ahorrar más de US$100 por abastecimiento. Es una proyección oficial: el beneficio efectivo dependerá del volumen comprado, la disponibilidad y el tratamiento tributario aplicable.
Un combustible más caro, aunque el crudo retroceda
Según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio nacional del diésel se situaba este martes 6 de octubre en US$6,32 por galón, frente a US$3,68 un año antes: un incremento cercano al 72%. Aunque bajó respecto de la semana anterior, permanece próximo al récord de US$6,53 registrado el 22 de septiembre.
El petróleo mostraba este martes una señal de alivio. En las primeras operaciones, el Brent retrocedía por debajo de US$100 por barril y el WTI de US$88, ante expectativas de una mejora del suministro de Oriente Medio, según MarketWatch.
Sin embargo, una baja del crudo no garantiza una caída equivalente del diésel. Entre ambos intervienen la capacidad de refinación, los inventarios y la disponibilidad del producto terminado.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió en su informe de septiembre que las exportaciones netas combinadas de diésel y gasóleo del Golfo y Rusia habían disminuido en agosto en 1,6 millones de barriles diarios frente a febrero. Las restricciones en Ormuz y los ataques a refinerías rusas habían agravado la escasez.
La organización también señaló que el estancamiento diplomático entre Estados Unidos e Irán y nuevos ataques en el Golfo y el mar Rojo dificultaban la normalización de los flujos. Ese diagnóstico explica por qué un alivio fiscal puede reducir desembolsos sin eliminar las causas del encarecimiento.
Una señal para leer desde Centroamérica
Para las empresas centroamericanas, la decisión estadounidense deja una señal: la presión energética alcanza al transporte, la agricultura y las cadenas de distribución incluso en una gran economía productora de petróleo.
La medida se aplica al mercado estadounidense y no concede una rebaja tributaria a los compradores de combustible en Centroamérica. La lectura empresarial es que conviene seguir tanto la cotización del crudo como los precios internacionales del diésel y las condiciones de suministro. Una mejora del primero puede tardar en trasladarse al combustible que utilizan las flotas.
En ese contexto, la evolución de los fletes y los márgenes de distribución merece atención junto con cualquier debate local sobre impuestos o subsidios.
El alivio anunciado por Trump compra tiempo para los usuarios estadounidenses; una recuperación sostenida exige que mejoren los flujos internacionales y la capacidad de convertir petróleo en combustible disponible.
Con información de la Casa Blanca, Associated Press, la Agencia Internacional de la Energía y MarketWatch.