Por revistaeyn.com
La imagen y la aparente seguridad personal a menudo llaman la atención en el mundo laboral, pero la verdadera influencia no se consigue fingiendo desdén ni buscando caer bien.
La experta en desempeño laboral Henna Pryor aconseja cambiar la estrategia: en lugar de preocuparse por parecer “cool”, lo que realmente suma es construir credibilidad, conexiones y valor concreto dentro del equipo.
Esa credibilidad —dice Pryor— se alimenta de pequeñas acciones visibles: tomar notas en reuniones, preparar datos relevantes, o ayudar a un compañero con su presentación. Son gestos sencillos pero efectivos porque demuestran compromiso y utilidad, y hacen que los demás confíen en tu criterio cuando importa.
La acumulación de esas contribuciones es lo que, con el tiempo, convierte a una persona en referencia dentro de la oficina. muckrack.com
Otro consejo contraintuitivo que Pryor señala es pedir ayuda en lugar de ofrecerla. Aunque parezca extraño, reconocer una necesidad y solicitar apoyo construye relación y respeto: al pedir ayuda implicas a la otra persona, le das responsabilidad y generas una conexión que, paradójicamente, eleva tu influencia más rápido que la oferta genérica de asistencia. muckrack.com
La experta introduce además la idea de los “micro-riesgos”: gestos pequeños y deliberados —hacer una pregunta difícil en una reunión brevísima, compartir una idea imperfecta, o aceptar un comentario crítico sin ponerse a la defensiva— que permiten ensayar la visibilidad y la vulnerabilidad.
Estos micro-riesgos reponen lo que Pryor llama la “musculatura social”: la capacidad de relacionarse, pedir feedback y liderar conversaciones incómodas que, al final, son las que abren puertas profesionales.
Por último, Pryor subraya que la influencia no es un atributo mágico de los “cool” o de los extrovertidos: es el resultado de prácticas repetidas que fomentan confianza —presencia, aporte real y disposición a exponerse cuando hace falta—.
En un entorno donde muchos recurren a atajos tecnológicos o se esconden detrás del anonimato digital, la persona que se muestra presente, útil y humana recupera ventaja.
Con información de CNBC