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“Me gustaría pensar que los humanos seguiremos estando en el centro de todo”

Greg Lindsay es urbanista y "futurista" en el más amplio de los sentidos. De ahí su capacidad para identificar las oportunidades de desarrollo, hasta en las ciudades más caóticas. E&N dialogó con él.

2026-06-05

Por: Christa Bollmann - Estrategia & Negocios

Greg Lindsay, es es el único humano que ha vencido a Watson, la inteligencia artificial de IBM.

Pero más allá de eso, es un urbanista y futurista que cree en la serendipia como un factor determinante que transforma las ciudades y cambia vidas.

Con E&N habló de urbanismo, tecnología e Inteligencia Artificial, como herramientas que, bien utilizadas, demuestran la importancia de construir o reconstruir ciudades en las que el ser humano es el centro de todo.

Desde su punto de vista, la verdadera innovación no es la tecnología, sino utilizarla e imaginar mejores entornos urbanos.

Mientras, comparte su experiencia, nos guía en un recorrido por las ciudades del mundo a donde lo han llevado su profesión y la curiosidad. Le fascinan los sitios en donde se encuentra con lo inesperado.

Deja claro que el urbanismo es el arte de convivir, “no es necesario imaginar mejores ciudades, solo hay que jugarlas”.

Visitó Guatemala en mayo, invitado por Grupo AG a su evento “Acero Vivo”. El siguiente es el diálogo que mantuvimos en exclusiva:

-¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta un urbanista ante la IA? Usted suele ser crítico, pero también cree en la serendipia.

(Risas). Las ciudades sirven para la serendipia y para reunir a las personas de formas en las que nunca habíamos pensado. Imagine todas las formas diferentes en que podemos concebir las ciudades. En lo que respecta a la planificación urbana, creo que el mayor reto es no que darse estancados y tomar mejores decisiones.

Mi proyecto de investigación actual se centra en cómo mejorar los sectores de la arquitectura, la ingeniería y la construcción, porque ahora operan por separado, y si les aplicamos la IA a todos, simplemente seguirán haciendo lo que hacen ahora, solo que cada vez más rápido.

Tenemos que encontrar formas de vincular las tecnologías. El urbanista es solo el principio del proceso, pero al final hay que aprender de los habitantes de los edificios; eso es lo que falta. Los arquitectos diseñan edificios, pero no tienen ni idea de cómo se utilizan al final, nadie se los dice.

La IA puede ayudar, pero tenemos que encontrar mejores formas de trabajar juntos. En cuanto al impacto en el sector inmobiliario, en términos de cómo utilizamos el espacio, se debate mucho acerca de cómo la IA afectará el empleo y las instalaciones, ¿Necesitaremos más espacio de oficinas? Gran parte del trabajo administrativo se verá afectado.

En países del Sur Global, como Filipinas o India, con su enorme sector de servicios de apoyo y subcontratación empresarial, esto podría afectar: ¿desaparecerán los puestos de trabajo? tengo curiosidad por saber si eso va a suceder. Tenemos que hacer un mejor trabajo creando espacios para las personas, porque si no, pasaremos más tiempo con la IA. Estamos creando un mundo hecho para la tecnología, y necesitamos un mundo hecho para nosotros (las personas).

-¿Ve la IA como una herramienta para avanzar a mejores ciudades o como una tecnología que podría profundizar desigualdades urbanas? Puede ser ambas cosas a la vez. La cuestión de la desigualdad no tiene que ver con la tecnología, sino con la economía política: quién la posee y para quién se utiliza; creo que la IA mejorará las ciudades de muchas maneras.

Se están desarrollando tantas herramientas con IA: como los ordenadores con visión artificial, drones, robots, modelos de ciudades y ciudades gemelas. La IA puede detectar si un edificio está a punto de derrumbarse o si una obra va mal, para vigilar y mantener un ojo en las calles con el fin de garantizar la seguridad de las personas. Es increíblemente poderosa.

Tendremos a la IA vigilándonos todo el tiempo. Eso puede ser muy bueno o muy malo. Nos proporciona herramientas increíbles para imaginar ciudades y conectarlas entre sí.

CENTROAMÉRICA: DESAFÍOS URBANOS

-¿Cuál considera que es hoy el mayor riesgo económico del crecimiento urbano desordenado?

Lo peor que puede pasar es que la gente no pueda vivir en una ciudad ni aprovecharla, de ahí que existan los agotadores desplazamientos desde zonas situadas a horas de distancia de la ciudad, todo ese potencial humano desperdiciado solo en desplazarse hasta ella.

El mayor error que cometen casi todos los gobiernos es no contribuir a mejorar el transporte público, ni las conexiones, tampoco a planificar el uso del suelo de manera que la gente pueda vivir cerca de los nodos de transporte y así poder desplazarse a cualquier lugar.

Conozca el Índice de Ciudades Inteligentes de México y Centroamérica

-¿Algunos ejemplos de mejora en la calidad de vida de los ciudadanos, gracias a IA y planificación urbana?

De acuerdo con mi trabajo relacionado con la serendipia, ciudades como Tokio son exitosas. Es la ciudad más grande del mundo, pero gracias a los trenes y conexiones, se puede recorrer de un lado a otro.

Lo que me preocupa de Guatemala, y lo que he visto en ciudades más grandes como São Paulo, Manila y muchas otras en crecimiento, es que la ciudad crece tanto que se fragmenta, ya no es posible atravesarla, y no se puede sacar todo el provecho de ello, por lo que la gente no puede trabajar en una parte de la ciudad y vivir en otra.

Hay que poder aprovecharla en su totalidad. Por ello, el gobierno debe mejorar el servicio de autobuses – con el Transmetro en Guatemala, por ejemplo– utilizando sus recursos para construir lo que ningún promotor privado puede hacer.

-¿Por qué seguimos construyendo las ciudades en torno al automóvil?

Margaret Thatcher decía: “Muéstrame a un hombre que va en autobús y te mostraré a un fracasado”. Y Enrique Peñalosa, en su primer mandato como alcalde de Bogotá dijo: “Una ciudad exitosa no es aquella en la que los pobres tienen coche, sino aquella en la que los ricos utilizan el transporte público”.

Es cuestión de seguridad y de valores. Como urbanista, he optado por la bicicleta, el transporte público y caminar. La única forma de permitir que todo el mundo disfrute de todas esas cosas es hacer las inversiones necesarias para conectar la ciudad de alguna manera.

Si no lo hacen, solo estarán creando todos esos enclaves cerrados. Es un patrón que se repite ciudad tras ciudad y nadie ha encontrado la manera de detenerlo, porque el dinero fluye detrás.

-¿Qué le sugiere a los ciudadanos que intentan adaptarse a una ciudad caótica, donde todo mundo odia el tráfico, no hay transporte público ni seguridad?

Existe el activismo, la defensa de causas particulares. Sé que hay un grupo de defensa del uso de la bicicleta que está presionando para que haya más carriles de bici. Llevo 20 años viendo esto en Estados Unidos, Europa y São Paulo.

Existe una acción democrática para intentar cambiar demostrando que otra ciudad es posible, y presionando a los representantes electos para que destinen fondos a mejores parques, a reducir la contaminación atmosférica mediante estándares de calidad o transitando a vehículos eléctricos. Demostrar a los representantes que necesitamos infraestructuras para ir en bici o a pie. Tal como hemos visto en Londres, París y Madrid con las zonas de baja emisión. Hay políticas en marcha.

-¿Cuáles en Centroamérica tienen más posibilidades de convertirse en ciudades inteligentes?

En Centroamérica, se puede dar un salto para superar los modelos de desarrollo anteriores. En el África sub sahariana, pasaron a la telefonía móvil hace 20 años, sin haber tenido nunca líneas fijas. También se está apostando fuerte por la energía solar... nunca tuvieron una red eléctrica. Creo que aquí también veremos algo de eso. Hay mucha energía hidroeléctrica y geotérmica.

Y, si nos ponemos a imaginar, podríamos ver más drones en zonas donde no hay infraestructura terrestre. El primer uso a gran escala de la entrega por drones fue en Ruanda. Un paisaje forestal similar, montañoso, con carreteras en mal estado.

La pregunta es: ¿cómo utilizamos la tecnología para subsanar las carencias? Hace veinte años estuve en Shanghái, y el tráfico era tan malo, si no peor que el de aquí. Hoy está muy tranquilo, todo son motores eléctricos. Aunque los carros son eléctricos, cuentan con modelos de IA con mucha visión artificial.

Hay muchas formas interesantes de aplicar la tecnología para mejorar la calidad de vida y lograr una ciudad más habitable. Llevo años investigando acerca de las patinetas y los autobuses autónomos, pensando en la conducción autónoma, no de carros, sino de otros medios, para diseñar ciudades en torno a ellos.

Hay muchas formas de construir mejores ciudades en torno a algunas de estas tecnologías, y sin el ruido, la contaminación, con mejor calidad del aire. Ese sería mi sueño para Guatemala: simplemente analizar lo que todo el mundo ha hecho mal y averiguar dónde podría obtener recursos e invertir en estas nuevas tecnologías.

La verdadera innovación no es la tecnología, sino cómo utilizarla y cómo imaginar un nuevo tipo de ciudad

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