Por revistaeyn.com
La sostenida apreciación del colón frente al dólar ha encendido las alertas en el sector agropecuario de Costa Rica, donde productores y agroindustriales advierten sobre un deterioro progresivo de su competitividad y rentabilidad.
La Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA) hizo un llamado a las autoridades del Banco Central de Costa Rica ante lo que califican como un comportamiento preocupante del tipo de cambio. Según la organización, la tendencia a la baja del dólar —que en los últimos meses ha alcanzado niveles similares a los de hace más de 20 años— "está golpeando con fuerza a quienes generan divisas a través de la exportación".
El problema, explican, radica en una ecuación desigual: mientras los productores agropecuarios reciben sus ingresos en dólares por la venta de productos en el exterior, la mayoría de sus costos operativos —salarios, energía, combustibles, insumos agrícolas y cargas sociales— se pagan en colones. Sin embargo, estos gastos no han experimentado una reducción proporcional a la caída del tipo de cambio.
En términos prácticos, la CNAA sostiene que la apreciación del colón actúa como un incentivo a las importaciones y, al mismo tiempo, como un castigo para las exportaciones. Al abaratarse los bienes importados, aumenta la competencia externa en el mercado local, mientras que los exportadores reciben menos colones por cada dólar que generan. Esta combinación, aseguran, "ha llevado al cierre de operaciones de varias empresas del sector, especialmente en actividades agrícolas orientadas a mercados internacionales".
El impacto no se limita a los balances financieros. La reducción de márgenes y el cierre de fincas o plantas agroindustriales se traducen en más desempleo y menor dinamismo económico en comunidades que dependen directamente de la producción agrícola.
El sector también enfrenta retos estructurales que agravan la situación: elevados costos de insumos, tarifas energéticas altas, encarecimiento de combustibles y dificultades para acceder a financiamiento en condiciones favorables. En ese contexto, la caída del dólar erosiona aún más la rentabilidad y debilita la capacidad de competir en mercados internacionales.
La CNAA insiste en la necesidad de "mayor estabilidad y previsibilidad cambiaria. Para los productores, un entorno más equilibrado permitiría planificar inversiones, sostener el empleo y garantizar la seguridad alimentaria".
Además, la organización plantea la urgencia de medidas compensatorias por parte del Banco Central que mitiguen los efectos adversos sobre el agro, considerado un pilar estratégico para la sostenibilidad económica y social del país.