Por revistaeyn.com
El informe The 2028 Global Intelligence Crisis de Citrini Research dibuja un panorama bastante distópico de trabajadores desplazados e ingresos personales debilitados, pero con una producción económica impulsada por la IA en auge.
El reporte, redactado desde una perspectiva hipotética situada en junio de 2028, planteó un escenario en el que la aceleración de las capacidades de la inteligencia artificial desencadena un desplazamiento masivo de empleos de oficina, lo que daría lugar a lo que denominó una “Crisis Global de Inteligencia”.
La idea central del informe de Citrini Research es sencilla, aunque paradójica: la rápida adopción de la inteligencia artificial podría aumentar la productividad y, al mismo tiempo, desplazar a un gran número de trabajadores de altos ingresos en empleos administrativos y profesionales, lo que permitiría a las empresas reducir de manera significativa los costos salariales sin sacrificar la producción.
El resultado sería un régimen económico inusual en el que la productividad y los márgenes corporativos se expanden, pero los ingresos de los hogares se deterioran.
Además, a medida que bajan los gastos laborales, las compañías redirigen esos ahorros hacia infraestructura de IA, acelerando la automatización en un ciclo que se refuerza a sí mismo: los despidos amplían los márgenes, los márgenes financian capacidad de cómputo, y la capacidad de cómputo posibilita más automatización.
Proyectó que ServiceNow reportaría un crecimiento neto de nuevo ACV del 14 % en el tercer trimestre de 2026, frente al 23 % previo, junto con una reducción de plantilla del 15 %.
NUEVO MODELO DE NEGOCIOS
El escenario también se extendió a plataformas orientadas al consumidor, sugiriendo que los agentes de IA podrían eliminar modelos de negocio basados en fricciones al optimizar de forma continua compras, reservas de viajes y renovaciones de seguros.
El análisis proyectó una tasa hipotética de desempleo del 10,2 % para junio de 2028, con pérdidas de empleos concentradas en trabajadores administrativos que impulsan una proporción desproporcionada del gasto del consumidor.
No sorprende que un escenario así parezca cada vez más favorable para Nvidia. En un mundo donde la inteligencia impulsada por software reemplaza el trabajo humano, la capacidad de cómputo se convierte en un insumo central de la producción.
Las empresas ya no compiten principalmente por talento, sino por potencia de procesamiento, trasladando el valor hacia quienes suministran el hardware que sostiene la automatización.
En el propio escenario de Citrini Research, “los propietarios de la capacidad de cómputo vieron explotar su riqueza a medida que desaparecían los costos laborales”. Y cuando se trata de capacidad de cómputo, pocas compañías están tan bien posicionadas para beneficiarse como Nvidia.
A diferencia de las desaceleraciones tradicionales, que suelen reducir el gasto en tecnología, una carrera por la automatización podría obligar a mantener —o incluso aumentar— la inversión en capacidad de cómputo simplemente para seguir siendo competitivo, abriendo el camino para Nvidia, aun si la adopción de la IA altera el empleo o tensiona la economía en general.
Con información de Investing y Reuters