Por Celeste Alvarado – revistaeyn.com
La confianza es uno de los activos más valiosos para una empresa y uno de los más difíciles de recuperar cuando se pierde. Se construye con liderazgo, transparencia, decisiones consistentes y una cultura que convierta estos principios en prácticas cotidianas.
Ese fue uno de los principales mensajes del panel “Alta Confianza Honduras”, donde líderes empresariales analizaron los desafíos de construir organizaciones confiables en un entorno de cambios acelerados y mayor escrutinio público.
Para Carlos Girón, la confianza debe comenzar dentro de las organizaciones. “Los líderes tienen que desarrollar esa confianza primero en el primer sitio, que son los colaboradores”, dijo.
Con más de 30 años de experiencia en la industria bancaria y financiera, identificó cuatro principios esenciales: honestidad, legalidad, transparencia e igualdad.
Estos valores, señaló, no pueden quedarse en declaraciones corporativas, sino que deben reflejarse en la cultura y en la toma de decisiones.
Gobernanza para trascender a los líderes
El segundo pilar es la gobernanza. Las empresas deben construir estructuras capaces de trascender a sus propios líderes.
“Una organización de gran tamaño no puede depender de una sola persona. La continuidad debe descansar en un gobierno corporativo sólido, equipos preparados y reglas claras para la toma de decisiones”, indicó Girón.
La importancia de estos mecanismos se hace especialmente evidente durante las crisis, cuando las decisiones tomadas bajo presión pueden fortalecer o erosionar una reputación construida durante años.
En banca, la confianza es el oxígeno
La relación entre confianza y sector financiero es particularmente estrecha.
“La palabra confianza es el indicador más grande de depósitos; es el oxígeno de un banco”, señaló Girón.
En una institución financiera, la confianza influye en la decisión de personas y empresas de depositar sus recursos, solicitar financiamiento y mantener relaciones de largo plazo. Por ello, la reputación se convierte en un componente estratégico del negocio.
Financiar empresas es apostar por Honduras
Para Girón, la banca tiene un papel fundamental en la transformación económica del país mediante el financiamiento de quienes producen, invierten y generan empleo.
Durante el panel destacó que aproximadamente 89% de la cartera de Grupo Financiero Atlántida está orientada a sectores productivos, sobre una cartera cercana a los 150 mil millones de lempiras.
La institución también ha apostado históricamente por sectores que se convirtieron en motores de la economía hondureña, como la industria maquiladora en la zona norte.
El reto del crédito productivo
Girón planteó además la necesidad de profundizar el financiamiento hacia los sectores productivos. En este contexto, destacó la importancia de San Pedro Sula y la zona norte, donde se concentra una parte importante de la actividad empresarial e industrial del país.
“Nos encantaría que muchos de los otros 14 bancos apostaran más a los sectores productivos, menos a consumo, para que realmente generemos más empleo en el país”, afirmó.
El planteamiento apunta a que una mayor orientación del crédito hacia actividades productivas puede contribuir a impulsar inversiones, empleo y crecimiento económico.
De la reputación al impacto
La confianza no es únicamente una percepción que las empresas deben gestionar, sino un activo que se construye mediante acciones concretas.
Comienza con los colaboradores, se consolida mediante una gobernanza sólida y se proyecta hacia clientes, proveedores, inversionistas y comunidades. En el caso de la banca, también puede convertirse en una herramienta para movilizar capital hacia los sectores que generan crecimiento.
Una organización de alta confianza es, en última instancia, aquella cuya credibilidad se transforma en capacidad para invertir, generar empleo y crear valor.