Por: Jacqueline Molina y Marisol Soto (Desde San Pedro Sula, Honduras)
La confianza en las empresas hondureñas tiene una característica cada vez más relevante: no se construye únicamente hacia afuera. Comienza dentro de las organizaciones, en la manera en que sus líderes cumplen lo prometido, escuchan a sus equipos y toman decisiones. Luego se refleja en la relación con clientes, comunidades e inversionistas.
Esa fue una de las principales conclusiones de la presentación en San Pedro Sula de la cuarta edición de la investigación Reputación en Centroamérica: El Valor de la Confianza, desarrollada por Estrategia & Negocios, DATOS Group y PIZZOLANTE.
El estudio, elaborado a partir de más de 5.900 encuestas en seis países centroamericanos, reveló en Honduras una posición destacada de la empresa privada, particularmente entre el público informado. En el público general, las iglesias evangélica y católica ocupan los primeros lugares, seguidas por las empresas privadas.
Pero ¿qué hace confiable a una empresa para los hondureños?
La respuesta tiene un componente especialmente concreto. Según los resultados presentados por Luis Maturén, CEO de DATOS Group, la calidad continúa siendo el principal atributo asociado con una empresa confiable. Le siguen el liderazgo, la innovación, la preparación del personal y la atención al cliente.
La lectura empresarial de estos resultados llevó la conversación más allá de la percepción externa. Durante el Panel de Alta Confianza Honduras, tres ejecutivos con amplia trayectoria en el país coincidieron en que la reputación comienza a construirse mucho antes de llegar al consumidor.
La confianza empieza adentro
Allan Deware, CEO de Pinturas Americanas, planteó una premisa sencilla, aunque exigente: cumplir la palabra dada.
Para el ejecutivo, la confianza se construye “de adentro para afuera”. Una promesa cumplida de manera consistente se convierte en una conducta que permea la cultura de la organización y alcanza a sus diferentes públicos.
La prueba definitiva aparece cuando las circunstancias se complican: una crisis, el reclamo de un cliente o cualquier situación en la cual la empresa debe demostrar si existe verdadera correspondencia entre lo que dice y lo que hace.
Ángelo Casco Bruni, gerente general de Molino Harinero Sula, puso el acento precisamente en esa coherencia. La credibilidad, señaló, requiere consistencia entre el discurso y las acciones, y solo se consolida con el paso del tiempo.
Para lograrlo, escuchar a colaboradores, clientes y demás grupos de interés resulta fundamental. Esa cercanía permite comprender mejor sus necesidades, tomar decisiones más acertadas e identificar oportunidades para innovar.
Carlos Girón, vicepresidente corporativo de Imagen y Reputación Institucional de Grupo Financiero Atlántida, llevó el planteamiento un paso más allá: ninguna organización puede proyectar confianza hacia el exterior si antes no logra generarla entre quienes la integran.
El liderazgo, sostuvo, tiene la responsabilidad de crear espacios en los que los colaboradores puedan expresarse con sinceridad, sentirse escuchados y confiar en la organización. Sin embargo, la credibilidad tampoco puede descansar exclusivamente sobre una persona.
En empresas de gran escala, agregó, la solidez debe sustentarse en el gobierno corporativo y los equipos de trabajo, para que la confianza forme parte de la estructura institucional y no dependa de la figura individual de un líder.
Un activo que exige responsabilidad
La discusión adquiere especial relevancia en un contexto en el que la empresa privada conserva un peso importante en la percepción de los hondureños.
Durante la apertura del encuentro, Jorge Canahuati Larach, presidente de Grupo Opsa y Estrategia & Negocios, señaló que la confianza depositada en el sector privado representa también una responsabilidad. Un mayor nivel de credibilidad no constituye un “cheque en blanco”: debe sostenerse mediante decisiones consistentes, buenas prácticas de gobierno, respeto por los colaboradores y capacidad para responder ante clientes, inversionistas y comunidades.
Karim Qubain, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), coincidió en que la confianza facilita las relaciones, estimula la inversión y contribuye a construir acuerdos. Pero, al igual que Canahuati, subrayó que esa valoración debe estar respaldada por integridad, coherencia y cumplimiento.
La conversación incorporó, además, una dimensión que desafía las formas tradicionales de construir reputación.
Ítalo Pizzolante, socio fundador de PIZZOLANTE, advirtió que la inteligencia artificial, las redes sociales, la polarización y la velocidad con la que circula la información están modificando las condiciones en las que las organizaciones construyen credibilidad.
En este nuevo escenario, gestionar la confianza dejó de ser exclusivamente una tarea de comunicación. Ahora implica estrategia, gobernanza, calidad de la información y capacidad para anticipar riesgos y responder de manera coherente.
Honduras: de la percepción a la acción
La jornada, realizada en la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, concluyó con un reconocimiento a las empresas, marcas y líderes destacados por las audiencias participantes en la investigación.
La distinción incluyó a organizaciones que alcanzaron la categoría Triple Confianza, al sobresalir simultáneamente por la percepción generada por su empresa, su marca y sus líderes.
Entre ellas destacó en esta cuarta edición de la investigación, el desempeño de BAC, que marcó un hito en el contexto empresarial regional: obtuvo reconocimiento de Triple Confianza en cuatro países (además de Honduras, en Guatemala, Costa Rica y El Salvador) y de Doble Confianza en dos: Panamá y Nicaragua. Tales resultados demuestran la efectividad con que la institución financiera viene desarrollando sus estrategias reputacionales, tanto en el conjunto de su ecosistema empresarial como en la totalidad de mercados donde está presente.
Con el foco puesto exclusivamente en la plaza hondureña, otros grandes protagonistas de Triple Confianza, este año, fueron: Atlántida, Cargill, Ficohsa, Cervecería Hondureña, Lacthosa, Diunsa, Farmacia Simán Molino Harinero Sula, UTH, Espresso Americano, Pinturas Americanas, Farmacias Kielsa, Unitec y Banco de Occidente. Así como: Corporación Dinant, Supermercados Colonial, Supermercados La Colonia, Embotelladora de Sula (Emsula) y Grupo Inversiones la Paz.
Más allá de los reconocimientos, el encuentro dejó una señal relevante para el empresariado hondureño: la confianza que una organización genera en el mercado es el resultado visible de lo que ocurre puertas adentro.
Calidad para responder a las expectativas, liderazgo para orientar a los equipos, coherencia para sostener las decisiones y cumplimiento para convertir las promesas en hechos aparecen como los eslabones de una misma cadena.
En un país donde la empresa privada conserva un lugar relevante en la percepción de las audiencias, el desafío no consiste solamente en alcanzar la confianza, sino en estar a la altura de ella todos los días.
*El evento cuenta con el copatrocinio de Banco Atlántida, Pinturas Americanas (marca invitadora) y Supermercados Colonial, Banco Azteca, Cargill y Corporación Flores.
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