Finanzas

Dólar devaluado: ¿Qué hay de nuevo, viejo?¿Señal de alerta o de reacomodamiento?

El debilitamiento del dólar vuelve a dominar la conversación financiera global. Pese a que la economía de Estados Unidos mantiene fundamentos sólidos, el billete verde pierde tracción frente a otras monedas y activos como el oro. ¿Estamos frente a un cambio de régimen monetario o ante un ajuste táctico del mercado?

2026-01-29

Por revistaeyn.com

El retroceso del dólar en las últimas semanas reaviva una pregunta recurrente en los mercados: ¿cómo puede debilitarse la moneda de referencia global cuando la economía estadounidense no muestra señales claras de deterioro?

La respuesta obliga a separar economía real de dinámica financiera. El dólar no se mueve por el presente, sino por expectativas futuras. Y lo que hoy está en discusión no es el nivel de crecimiento de EE.UU., sino el marco de política económica, la evolución de las tasas reales y el balance entre riesgo y conveniencia de estar excesivamente dolarizado.

No es la primera vez que ocurre. Pero sí hay matices nuevos.

Lo nuevo no es el dólar débil, es el contexto que lo rodea

Históricamente, el dólar se fortalece cuando:

EEUU ofrece mayores tasas reales que el resto del mundo, el riesgo global empuja a refugios tradicionales, o la liquidez internacional se vuelve escasa.

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Lo que vemos ahora es distinto. El dólar se debilita sin que esos pilares estén rotos, lo que sugiere que el mercado está haciendo algo más sofisticado que una simple huida: está reajustando pesos relativos.

Tres factores explican este movimiento:

1. Tasas: el mercado corre más rápido que la Fed

Aunque la Reserva Federal mantiene una postura prudente y “dependiente de los datos”, el mercado ya descuenta que el ciclo de endurecimiento quedó atrás. Incluso sin recortes inmediatos, el solo hecho de que el diferencial de tasas deje de jugar claramente a favor del dólar reduce su atractivo como activo financiero.

El dólar fue, durante años, no solo refugio sino también instrumento de carry. Cuando ese rol se debilita, la demanda marginal cae.

2. Política y narrativa: el efecto Trump

La declaración de Donald Trump de que “no le preocupa un dólar débil” no es un detalle menor. Los mercados leen señales, no discursos técnicos. Y el mensaje implícito es: un dólar más bajo no es un problema político, sino potencialmente una herramienta para mejorar competitividad externa y balances corporativos.

Esto no significa que exista una política explícita de depreciación, pero sí elimina un “piso psicológico” para la moneda. Cuando el poder político deja de defender un dólar fuerte, apostar contra el dólar se vuelve menos costoso en términos de riesgo.

3. Riesgo de política económica (“policy risk”)

Más allá de nombres propios, el mercado percibe mayor incertidumbre sobre el rumbo fiscal, comercial y regulatorio de EE.UU. Esa incertidumbre no genera pánico, pero sí incentiva diversificación. No se abandona el dólar; se reduce la sobreexposición.

Fed vs. poder político: una tensión que el mercado no ignora

La Reserva Federal sigue siendo el principal ancla de credibilidad. Su mandato de estabilidad de precios y su independencia son pilares del sistema financiero global. Sin embargo, cuando la narrativa política y la monetaria no están alineadas, aumenta la volatilidad.

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El mercado no necesita que la Fed pierda independencia; alcanza con que tema que pueda perderla. Ese riesgo, aun latente, se traduce en:

+mayor demanda de cobertura,

+más interés por activos reales,

+y menor tolerancia a posiciones concentradas en dólares.

Geopolítica: cuando el riesgo ya no fortalece al dólar

Tradicionalmente, la geopolítica jugaba a favor del dólar. Conflictos, tensiones y shocks externos impulsaban flujos hacia activos estadounidenses.

Hoy aparece un matiz distinto: si el riesgo está asociado —directa o indirectamente— a EE.UU. (comercio, sanciones, fragmentación financiera, tensiones internas), el reflejo no siempre es “comprar dólares”, sino diversificar fuera del dólar.

Este cambio explica por qué el oro puede subir al mismo tiempo que el dólar baja.

Oro en máximos históricos: ¿cobertura o síntoma?

El fuerte avance del oro, con precios que rondan niveles históricamente elevados y proyecciones que incluso superan los US$ 5.500 por onza, no puede leerse solo como apuesta especulativa.

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El oro no compite con el dólar en crecimiento ni en tasa. Compite en confianza.

Cuando el oro sube junto a un dólar débil, el mensaje suele ser claro “el mercado no está buscando más riesgo, está buscando seguro”. Eso no implica necesariamente una crisis inminente, pero sí un entorno donde los inversores pagan por protección frente a escenarios menos previsibles.

¿Tendencia preocupante o simple movimiento de piezas?

La respuesta, por ahora, es intermedia.

No parece una señal de colapso del dólar como moneda global.Sí parece un ajuste relevante en el grado de dominancia del dólar dentro de las carteras.

Mientras la caída del dólar esté explicada por tasas, posicionamiento y diversificación, hablamos de un reacomodamiento táctico.Si en cambio comienza a reflejar pérdida de credibilidad institucional o desorden macro, el escenario cambia de escala.

Ese punto aún no se cruzó, pero el mercado lo monitorea de cerca.

Claves para inversores latinoamericanos: leer bien el mapa

Para América Latina hay un error frecuente: confundir dólar global con dólar local.

Un dólar débil a nivel internacional no garantiza monedas latinoamericanas fuertes. Factores como inflación, riesgo país, política fiscal y disponibilidad de divisas siguen siendo determinantes.

Algunas lecturas útiles:

-Menos concentración en una sola moneda dura puede reducir vulnerabilidad.

-El oro funciona como cobertura sistémica, no como apuesta direccional.

-La liquidez vuelve a ser un activo estratégico en contextos de transición.

Más que preguntarse “¿dólar sí o no?”, la pregunta correcta es:¿qué combinación de activos protege mejor frente a un mundo menos predecible?

El dólar ya no manda solo, pero tampoco se va

El dólar devaluado no es una novedad histórica. Lo nuevo es que su debilidad convive con una economía estadounidense funcional, y eso obliga a una lectura más fina.

No estamos ante el fin del dólar, pero sí ante el fin de su comodidad absoluta. El mercado dejó de asumir que no tiene alternativa. Y cuando eso ocurre, los precios se mueven.

Para los inversores —especialmente en Latinoamérica— el desafío no es anticipar el próximo titular, sino entender que el tablero cambió: menos certezas, más estrategia, y menos dogmas.

Fuentes consultadas

Financial Times – Dollar outlook & policy riskWall Street Journal – Trump comments and dollar reactionMarketWatch – Dollar Index (DXY)Kitco – Gold price data and analysisInvestopedia – Gold and dollar relationshipYahoo Finance – Fed expectations and market pricing

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