Por revistaeyn.com
Visa reveló que las estafas se han convertido en una de las categorías de fraude al consumidor más grandes y de mayor crecimiento en el mundo, y que cada día son más sofisticadas, más dirigidas y personales.
Entre julio y diciembre de 2025, Visa identificó cerca de US$1.000 millones en actividad fraudulenta vinculada a estafas a través de más de 4.200 comercios, lo que representa un aumento del 22 % en comparación con el período de reporte anterior.
“Cada vez que alguien acerca una tarjeta, hace clic en ‘comprar’ o envía dinero de forma digital, está depositando su confianza en un sistema que se espera funcione de manera instantánea, sin fricciones y segura. Las personas no deberían tener que pensar como expertos en fraude para comprar en línea o enviar dinero a un familiar. Esa confianza es la base del comercio digital y, en Visa, protegerla es nuestra responsabilidad más importante”, afirmó Paul Fabara, líder Global de Riesgos de Visa.
Los estafadores prosperan escondiéndose a simple vista: se hacen pasar por marcas confiables, aprovechan situaciones cotidianas y toman por sorpresa a consumidores desprevenidos. Pero todo estafador deja un rastro digital y Visa ha creado un equipo cuya misión es seguirlo.
La división de Visa Scam Disruption (VSD) no solo protege a los consumidores de los estafadores, sino que los persigue activamente. Inspirada en operaciones de inteligencia de amenazas de élite, VSD reúne a ingenieros de ciberseguridad, desarrolladores de inteligencia artificial, exmiembros de las fuerzas públicas, profesionales con formación militar y expertos en visualización de datos.
Viajeros en México comenzaron a reportar un patrón preocupante: eran presionados para realizar pagos con tarjeta por servicios de taxi y hotel, con frecuencia después de que su tarjeta fuera retirada de su vista o ante exigencias urgentes por parte de los proveedores de servicios. En este caso ilustrativo, algunos pagos se procesaban a través de lo que parecía ser una plataforma de viajes legítima, pero algo no estaba bien. Los bancos detectaron la actividad sospechosa y alertaron a Visa, momento en que VSD entró en acción.
Al analizar los datos de transacciones y cruzarlos con información de acceso público, VSD identificó que varios pequeños comercios que operaban bajo la plataforma de pagos legítima la utilizaban como fachada para cometer fraude. Las señales eran claras: patrones de transacción inusuales, tasas de rechazo anormalmente altas y comportamientos fraudulentos que ningún negocio legítimo podría justificar. Como resultado, VSD identificó aproximadamente US$67,2 millones en intentos de fraude y US$ 1,17 millones en fraude confirmado.
Visa trabajó con la plataforma de pagos y su socio bancario para implementar un plan formal de remediación, que incluyó la suspensión de comercios de alto riesgo, la introducción de verificación de identidad obligatoria para todas las transacciones con tarjeta, el fortalecimiento del monitoreo de fraude en tiempo real en toda la plataforma, la reducción de los límites de transacción y la implementación de análisis forense diario para detectar cualquier actividad que pudiera pasar desapercibida.
Actualmente, los defraudadores están utilizando inteligencia artificial generativa para hacer que las estafas sean más rápidas, más convincentes y difíciles de detectar. Imagine la estafa descrita anteriormente, pero potenciada: páginas de pago falsas impecables, mensajes automatizados que resultan inquietantemente personales y redes de estafa que se despliegan en múltiples países de la noche a la mañana.
Visa está avanzando más rápido, ampliando la automatización y desplegando herramientas avanzadas de detección. Gracias a ello, VSD identifica estafas con mayor anticipación, responde con mayor rapidez y neutraliza amenazas de manera más eficaz que nunca.
“El objetivo no es solo detener el fraude, sino lograr que el comercio seguro sea fácil. La seguridad no puede ser una función que se incorpore después de que ocurre la innovación; debe evolucionar junto con la forma en que las personas compran, pagan y viven”, señaló Oscar Márquez, jefe regional de Riesgo de Visa América Latina y el Caribe.