Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
Guatemala enfrenta un nuevo desafío económico en 2026 ante el repunte de los precios internacionales del petróleo, que amenaza con ampliar su déficit comercial y tensionar su balanza externa, según un informe del Grupo EMFI. Como importador neto de energía, el país es particularmente sensible a estos choques, que impactan directamente en su factura petrolera y en el costo total de las importaciones.
De acuerdo con el análisis, se prevé que la factura petrolera alcance los US$5.200 millones este año, equivalente al 14,3 % de las importaciones totales, lo que representa un incremento interanual del 15 %. Este aumento responde al encarecimiento del crudo en el mercado internacional, impulsado por tensiones geopolíticas recientes.
“El aumento de la factura del petróleo resultará en un déficit mayor en la balanza comercial”, advierte el informe del Grupo EMFI, que subraya cómo este componente energético continúa siendo uno de los principales factores de presión sobre las cuentas externas del país.
El impacto no es menor si se considera que el déficit comercial de Guatemala ha venido creciendo de forma sostenida en la última década, pasando de unos US$6.600 millones en 2016 a cerca de US$19.000 millones en 2025. Este deterioro refleja, en parte, la alta dependencia de insumos importados, entre ellos los combustibles.
La volatilidad del petróleo ha demostrado tener efectos directos sobre la economía guatemalteca. En años recientes, cuando los precios internacionales del crudo se dispararon —como ocurrió durante la crisis energética global de 2022— la factura petrolera también alcanzó máximos históricos, evidenciando la sensibilidad del país a estos movimientos.
Pese a este panorama, el informe del Grupo EMFI señala que Guatemala cuenta con ciertos amortiguadores clave. Las remesas familiares han sido, históricamente, el principal soporte para compensar el déficit externo, al crecer de forma sostenida hasta superar los US$25.500 millones en 2025.
Sin embargo, el ritmo de crecimiento de estos flujos comienza a moderarse. “Esto sugiere una normalización tras el crecimiento excepcional del año pasado, lo que podría limitar parcialmente su capacidad para compensar un mayor deterioro en la balanza comercial”, apunta el documento.
Aun así, las reservas internacionales ofrecen un respaldo importante. Con una cobertura equivalente a 11,4 meses de importaciones, Guatemala mantiene una posición externa sólida que le permite absorber choques de corto plazo sin comprometer su estabilidad macroeconómica.