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HONDURAS: Asfura asume la Presidencia con un giro hacia un Estado más pequeño y pro inversión

Austeridad, reducción del aparato estatal y alineamiento con Estados Unidos marcan el modelo de gobierno que inicia este 27 de enero en Honduras

2026-01-26

Por revistaeyn.com

A pocas horas de asumir como presidente de la República de Honduras, Nasry “Tito” Asfura se prepara para inaugurar un gobierno que, según sus propias definiciones, tendrá como eje central la reducción del tamaño del Estado, la austeridad fiscal y un mayor protagonismo del sector privado como motor de crecimiento económico.

Asfura asumirá el mando este 27 de enero de 2026, para un período constitucional que se extenderá hasta enero de 2030, en una ceremonia que marcará también un quiebre simbólico con administraciones anteriores.

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Más allá del formato de la investidura, el presidente electo llega con un mensaje claro: “Que se viene la reducción del Estado, es un hecho”, una frase que resume la lógica del modelo de gobierno que comienza. Hasta el cierre de este artículo, el presidente electo había confirmado a dos figuras claves de su nuevo gabinete: Emilio Hernández Hércules, como ministro de Finanzas, y Mireya Agüero, como titular de la Cancillería.

Dos de los principales funcionarios del Gabinete anunciados: Emilio Hernández Hercules (ministro de Finanzas) y Mireya Agüero (Canciller).

Un ajuste estructural como primera señal

La medida más contundente anunciada en la antesala de la toma de posesión es la reducción del aparato estatal, que pasará de 113 a 74 instituciones públicas, mediante la eliminación de 38 entidades. La decisión, confirmada por la designada presidencial electa María Antonieta Mejía, apunta a corregir duplicidades administrativas y reducir el gasto corriente.

Según las estimaciones oficiales, el ajuste permitiría un ahorro cercano a los 15.000 millones de lempiras, recursos que serían destinados principalmente al pago del pasivo laboral del Estado (beneficios, prestaciones e indemnizaciones que el gobierno debe a sus trabajadores).

Desde el entorno de Asfura subrayan que la reforma responde a una concepción distinta del rol estatal: un Estado más pequeño, menos empleados directo y más orientado a generar condiciones para atraer inversión.

“El Estado no es un ente empleador, sino un generador de oportunidades”, sintetizó Mejía, alineando el discurso económico del próximo gobierno con postulados de eficiencia administrativa y estímulo al capital privado.

Clima de negocios y respaldo empresarial

El sector privado observa el inicio del nuevo gobierno con expectativa. En encuentros recientes con empresarios de San Pedro Sula, Asfura reiteró su compromiso con la seguridad jurídica, la atracción de inversiones y la generación de empleo formal, especialmente en la zona norte del país.

Tanto la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC) como el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) expresaron públicamente su respaldo al nuevo gobierno, destacando la necesidad de un diálogo permanente entre el Estado y el sector productivo para impulsar un crecimiento sostenible.

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Este respaldo se da en un contexto en el que grandes actores internacionales, como la multinacional Cargill, han manifestado interés en expandir significativamente sus operaciones en Honduras, reforzando la narrativa oficial de un país que busca reposicionarse como destino atractivo para la inversión extranjera.

Alineamiento geopolítico y señales externas

En el plano internacional, el gobierno entrante muestra un claro alineamiento con Estados Unidos e Israel. Asfura recibió recientemente el respaldo de la Encargada de Negocios de EE. UU. en Honduras, quien ratificó la disposición de Washington para trabajar con el nuevo gobierno en temas de migración, seguridad y crecimiento económico.

Durante la campaña, Asfura también contó con el apoyo explícito del presidente estadounidense Donald Trump, un vínculo que el nuevo mandatario parece decidido a capitalizar en términos políticos y económicos.

Su reciente visita a Israel, donde fue recibido por el primer ministro Benjamín Netanyahu, marcó el relanzamiento de las relaciones bilaterales y abrió expectativas de cooperación en áreas como agricultura, tecnología e innovación. Sin embargo, este acercamiento también generó tensiones y críticas dentro de la comunidad palestina en América Latina, que observa con preocupación la orientación diplomática del próximo gobierno hondureño.

Un gobierno que busca diferenciarse

A la espera de la presentación oficial de su Gabinete y de las primeras medidas ejecutivas, Nasry Asfura llega al poder con un mandato electoral claro —obtuvo el 40,26 % de los votos— y con la promesa de no fallarle a un país golpeado por la desaceleración económica, la informalidad laboral y la fragilidad institucional.

La reducción del Estado aparece así no solo como una política fiscal, sino como la señal fundacional de un gobierno que apuesta a redefinir el vínculo entre el sector público, el mercado y los actores internacionales. El desafío será traducir esa visión en resultados concretos, sin profundizar tensiones sociales ni debilitar capacidades clave del Estado.

En las próximas horas, Honduras comenzará a transitar una nueva etapa política, con un modelo de gobierno que promete menos Estado, más inversión y una fuerte ancla en sus alianzas externas.


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