Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
Honduras incrementó durante el primer semestre de 2026 el uso de combustibles fósiles para producir energía eléctrica, en un contexto marcado por una menor generación hidroeléctrica y una mayor necesidad de recurrir a fuentes térmicas para atender la demanda nacional.
De acuerdo con información del Banco Central de Honduras (BCH), entre enero y junio se utilizaron 3.498,2 miles de barriles de combustibles fósiles para la generación de electricidad, volumen que superó en 12,8% al registrado durante el mismo período del año anterior.
El mayor consumo correspondió al búnker, con 3.174,6 miles de barriles, cifra que representó un incremento de 246,5 miles de barriles frente al primer semestre de 2025. Por su parte, el uso de diésel para generación eléctrica alcanzó 323,6 miles de barriles, unos 150,5 miles de barriles adicionales respecto al mismo período del año previo.
Este comportamiento estuvo relacionado con una mayor participación de la generación térmica dentro de la oferta eléctrica del país. Según los datos del Centro Nacional de Despacho, el Sistema Interconectado Nacional registró una oferta de 6.468,0 gigavatios hora (GWh) al cierre de junio, 1,6% por encima de los 6.365,7 GWh contabilizados un año antes.
El crecimiento de la oferta eléctrica estuvo respaldado principalmente por un aumento de 6,9% en la generación mediante combustibles fósiles. A esto se sumó un incremento de 2,9% en la energía adquirida en el Mercado Eléctrico Regional, utilizada principalmente para cubrir los momentos de mayor consumo.
En contraste, las fuentes renovables mostraron un desempeño menos favorable. Su generación cayó 2,6% interanual, debido principalmente a una reducción de 9,7% en la producción hidroeléctrica, asociada con una menor disponibilidad de agua en las principales represas del país.
En términos generales, Honduras importó 15.571,4 miles de barriles de derivados del petróleo durante los primeros seis meses del año, un aumento de 7,4% frente a los 14.497,7 miles de barriles de igual período de 2025.
Estados Unidos se mantuvo como el principal origen de estas compras, al aportar 74,6% del volumen total, equivalente a 11.623,4 miles de barriles. Bahamas representó 13,8%, seguida por Ecuador, El Salvador, Colombia y Guatemala.
El mayor volumen de importaciones también tuvo un impacto significativo en términos monetarios. La factura por derivados de combustibles alcanzó los US$1.696,9 millones, 41% más que un año atrás, impulsada principalmente por el encarecimiento internacional del petróleo. Entre enero y junio, el crudo promedió US$85,55 por barril, un 22,1% más que en el mismo período de 2025.