Por revistaeyn.com / Agencias
La industria global de nutrición infantil atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión en los últimos años. La detección de cereulida, una toxina producida por la bacteria Bacillus cereus, en ingredientes utilizados para la elaboración de fórmulas infantiles ha desencadenado retiradas preventivas de productos, investigaciones sanitarias en Europa y un impacto inmediato en los mercados financieros, especialmente sobre Danone y Nestlé.
El episodio vuelve a poner en el centro del debate la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro, en un sector altamente regulado y sensible, donde la confianza del consumidor es un activo crítico.
Qué ocurrió: un ingrediente, múltiples fabricantes
La alerta se originó tras la detección de cereulida en un ingrediente clave utilizado en fórmulas infantiles, procedente de China y comercializado por una empresa neerlandesa, según confirmaron autoridades francesas. A partir de allí, al menos cuatro fabricantes se vieron obligados a retirar lotes de productos de manera preventiva.
Entre las compañías afectadas se encuentran Nestlé, Danone, Lactalis y la empresa francesa Vitagermine, que amplió la retirada de su fórmula infantil Babybio a tres lotes específicos. Las autoridades sanitarias de varios países europeos activaron protocolos de control, mientras se investigan posibles vínculos con casos de intoxicación y la muerte de dos lactantes en Francia, aunque por el momento no existe confirmación científica de una relación causal directa.
Qué es la cereulida
La cereulida es una toxina termoestable, lo que significa que no se elimina con procesos de calentamiento, producida por ciertas cepas de la bacteria Bacillus cereus. Puede desarrollarse en alimentos si se dan determinadas condiciones durante la producción o el almacenamiento.
En bebés y niños pequeños, la ingestión de esta toxina puede provocar náuseas, vómitos y diarrea entre 30 minutos y tres horas después del consumo, con síntomas similares a una gastroenteritis. Si bien la mayoría de los cuadros son autolimitados, su presencia en productos destinados a lactantes eleva significativamente el nivel de alerta sanitaria.
Impacto en los mercados
La reacción de los mercados fue inmediata. Las acciones de Danone llegaron a caer hasta un 8,4% en una sola sesión, marcando su mayor descenso diario en más de tres décadas, y acumularon bajas cercanas al 4%, alcanzando mínimos desde enero de 2025. En tanto, los títulos de Nestlé retrocedieron cerca de un 2%, acumulando una caída cercana al 10% en lo que va del mes, con mínimos de cuatro meses.
Según estimaciones de Barclays, el impacto financiero potencial podría ser diez veces mayor para Nestlé que para Danone. En un escenario adverso, Danone enfrentaría pérdidas cercanas a los 100 millones de euros, mientras que el costo para Nestlé podría aproximarse a los 1.000 millones de francos suizos.
La diferencia se explica, en parte, por la exposición de cada compañía al negocio de nutrición infantil: este segmento representa alrededor del 21% de los ingresos de Danone, frente a cerca del 5% en el caso de Nestlé, aunque esta última tiene una mayor dispersión geográfica y volumen de productos afectados.
Repercusiones globales y foco en América Latina
Si bien las retiradas se concentraron inicialmente en Europa y Asia, el carácter global de las cadenas de distribución hace que el episodio sea seguido de cerca en América Latina, donde las marcas involucradas tienen fuerte presencia comercial y una alta penetración en el consumo de fórmulas infantiles.
Hasta el momento, no se han reportado alertas sanitarias oficiales en la región, pero los antecedentes refuerzan la necesidad de monitoreo regulatorio, trazabilidad de insumos y comunicación clara hacia los consumidores, especialmente en mercados donde la confianza en marcas multinacionales es clave.
Más allá del impacto inmediato en las cotizaciones, el caso subraya un riesgo estructural para la industria alimentaria: un único insumo contaminado puede afectar simultáneamente a múltiples actores, generar retiradas masivas, activar investigaciones transfronterizas y erosionar la reputación corporativa en cuestión de días.