Por revistaeyn.com
Un grupo de 120 asesores empresariales se prepara para convertirse en el motor de la digitalización de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES) del sector de las Industrias Culturales y Creativas de El Salvador, en el marco del Proyecto Alice Lardé.
Cofinanciado por la Unión Europea y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), el programa busca una transformación digital inclusiva, sostenible y adaptada al contexto nacional.
La jornada de inicio, celebrada de manera virtual el 14 de agosto, reunió a representantes de la Unión Europea y la OEI, que subrayaron la urgencia de apoyar a los emprendimientos culturales en su tránsito hacia economías más digitales. El proceso es ejecutado por Suricata Labs y combina formación virtual con talleres presenciales entre julio de 2025 y enero de 2026.
Tras un proceso de convocatoria que atrajo más de 230 postulaciones, los organizadores seleccionaron a 120 asesores con perfiles en consultoría, acompañamiento y transformación digital. Del total, el 65 % son mujeres y el 35 % hombres, un indicador de la presencia femenina en los roles de apoyo técnico dentro del ecosistema creativo.
El Programa de Formación de Formadores en Competencias Digitales para las Industrias Creativas y Culturales está diseñado para convertir a estos profesionales en “formadores-catalizadores” capaces de acompañar a las MIPYMES en la implementación de soluciones tecnológicas. La formación incluye ocho módulos temáticos y un kit de herramientas que abarcan el rol del formador digital, inteligencia artificial aplicada, marketing digital, análisis de datos, gestión financiera digital y ciberseguridad.
Para el sector cultural, la digitalización no es solo modernización técnica: es una oportunidad para ampliar audiencias, diversificar ingresos y profesionalizar la gestión de proyectos artísticos. En contextos donde las MIPYMES culturales enfrentan limitaciones de recursos y acceso a mercados, el acompañamiento especializado promete cerrar brechas y promover prácticas sostenibles.
Las instituciones impulsoras sostienen que el fortalecimiento de capacidades locales permitirá escalar iniciativas creativas y consolidar cadenas de valor que integren innovación y preservación cultural. Al centrarse en la inclusión, el proyecto pretende que los beneficios de la transformación digital lleguen a territorios y colectivos tradicionalmente menos atendidos.