Por revistaeyn.com
Los proyectos de construcción enfrentan múltiples amenazas que pueden poner en jaque su continuidad en cuestión de horas. Desde inundaciones y deslizamientos hasta errores estructurales o robos de materiales, cualquier imprevisto puede traducirse en pérdidas millonarias para desarrolladores e inversionistas.
Ante este panorama, especialistas advierten que construir sin una adecuada cobertura de seguros puede comprometer no solo la viabilidad de las obras, sino también miles de empleos y recursos financieros.
De acuerdo con expertos de Mapfre Costa Rica, los riesgos asociados a la construcción han cobrado mayor relevancia en un contexto marcado por fenómenos climáticos cada vez más intensos, mayores exigencias financieras y elevados costos de operación. La ausencia de mecanismos de protección puede desencadenar retrasos prolongados, sobrecostos e incluso la cancelación definitiva de proyectos.
“Los proyectos de construcción sin un seguro adecuado quedan totalmente expuestos a riesgos que pueden comprometer seriamente su viabilidad”, afirmó Armando Sevilla, director Comercial de Mapfre Costa Rica.
Según la aseguradora, entre las amenazas más frecuentes para las obras en el país se encuentran las lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y sismos. También se registran problemas relacionados con fallas estructurales, errores de diseño, deficiencias en la ejecución de trabajos y colapsos parciales. Estos eventos pueden obligar a las empresas a destinar recursos extraordinarios para reparaciones y recuperación de daños.
El impacto económico de un siniestro no se limita a la infraestructura afectada. Cuando un proyecto carece de respaldo asegurador, las compañías deben asumir los costos con recursos propios, lo que puede afectar su liquidez, retrasar cronogramas y generar incumplimientos contractuales.
“Cuando ocurre un siniestro, la empresa debe asumir la reparación con recursos propios, lo que puede detener la obra por falta de liquidez y aumentar el riesgo de incumplimiento con clientes, proveedores e inversionistas”, señaló Sevilla.
La paralización de proyectos también tiene consecuencias directas sobre el empleo. La actividad constructiva sostiene una amplia cadena productiva que involucra a obreros, ingenieros, técnicos, transportistas, proveedores de materiales y empresas de servicios. Cuando una obra se detiene por falta de respaldo financiero, los efectos se extienden a todos esos sectores.
Desde la perspectiva de los inversionistas, los riesgos son igualmente significativos. Un accidente o evento natural en una obra sin cobertura puede derivar en pérdidas económicas importantes, disputas legales y una reducción en la rentabilidad esperada del proyecto.
Mapfre Costa Rica destaca que entre las coberturas más importantes para este tipo de desarrollos figuran los seguros todo riesgo construcción, la protección ante eventos catastróficos y la responsabilidad civil. Además, existen coberturas complementarias para remoción de escombros, maquinaria y daños derivados de conflictos sociales.
La aseguradora también señala que contar con una adecuada gestión de riesgos genera mayor confianza entre bancos e inversionistas, facilitando el acceso a financiamiento y fortaleciendo la sostenibilidad de los proyectos.
Para Sevilla, incorporar estrategias de protección desde la etapa de planificación es fundamental. “En un entorno cada vez más expuesto a riesgos climáticos, presión sobre costos y exigencias financieras, el seguro de construcción deja de ser un gasto y se convierte en un aliado clave para la estabilidad económica, la protección del empleo y la confianza de inversionistas”, concluyó.