Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La confianza dejó de ser un concepto asociado únicamente con la reputación para convertirse en un activo estratégico para las empresas centroamericanas. Ese fue uno de los principales mensajes que dejó la Segunda Cumbre Regional Confianza 2026, organizada por Revista Estrategia & Negocios, en alianza con DATOS Group y PIZZOLANTE, encuentro en el que se presentó la cuarta medición consecutiva del estudio regional El Valor de la Confianza.
La investigación, construida a partir de una muestra histórica de más de 5,900 encuestas en la región, permite identificar tendencias estructurales sobre la confianza que generan empresas, líderes, instituciones y marcas.
De acuerdo con los resultados expuestos durante la cumbre, la empresa privada continúa siendo la institución que despierta mayores niveles de confianza en el istmo, aunque existen diferencias importantes entre las expectativas del público informado y las del público general.
La reflexión planteada durante el encuentro también puso énfasis en la necesidad de reducir la brecha entre el discurso corporativo y la experiencia que reciben los distintos grupos de interés. Mientras los públicos más informados conceden valor a la solidez, la profesionalización y la institucionalidad, el público general demanda resultados visibles, cercanía y coherencia en las acciones empresariales.
Construir confianza
Uno de los espacios abordó precisamente el reto de construir confianza en contextos marcados por la incertidumbre y la disrupción. Ítalo Pizzolante, socio fundador de PIZZOLANTE, puso sobre la mesa la relación entre marca, diferenciación y capacidad de generar vínculos con consumidores, en una presentación titulada
“Las dimensiones de la marca y el desafío de construir confianza en tiempos de incertidumbre y disrupción”, señaló Pizzolante.
Otra de las conversaciones mostró cómo la confianza puede trasladarse a la operación cotidiana. José Antonio Roca Canet, gerente general de Bantrab, explicó que una institución financiera necesita trabajarla de manera constante, especialmente en un entorno donde la digitalización modifica la relación con los clientes.
Según expuso, la comunicación respaldada por información verificable y el conocimiento profundo de las personas son elementos centrales para sostener ese vínculo.
“La confianza no es una meta, siempre es el inicio de un nuevo camino por recorrer”, señaló Roca.
La transformación digital también apareció como un desafío para las compañías, no solo por la incorporación de nuevas tecnologías, sino por la necesidad de conservar el componente humano. En el caso de Bantrab, Roca planteó que los canales digitales deben utilizarse para demostrar que la organización conoce a sus clientes, entiende sus necesidades y puede comunicarse con ellos de la manera que prefieren.
También participaron en el panel “Empresarios más confiables de Centroamérica: sembradores de confianza, el desafío de impulsar el desarrollo” José Raúl González, presidente ejecutivo de Progreso, de Guatemala; Luis Alberto Alfonso Monterroso, CEO de Dos Pinos, de Costa Rica; y Rodrigo Tona, director ejecutivo de Grupo Ternova, de El Salvador.
Los ejecutivos compartieron su visión, desde su experiencia, qué rol cumple la confianza en su gestión personal y en la de la empresa, qué resultados tangibles de negocio, de legitimidad social, de atracción de talento han logrado al ser empresas y líderes confiables.
A juicio de Connie Benitez, presidenta de CentraRSE, el desafío para las organizaciones consiste en convertir la confianza en una práctica permanente y no en un recurso para responder a coyunturas específicas.
“La confianza no es un atributo pasivo, sino un activo estratégico y un habilitador fundamental de negocios”, acotó Benitez.
Reconocimientos
La cumbre concluyó con la entrega de reconocimientos a empresas y líderes destacados por los resultados del estudio. La categoría Huella Regional distinguió a organizaciones con presencia de confianza en varios países, mientras que las categorías de Triple Confianza y Doble Confianza reconocieron la combinación de confianza en líderes, empresas y marcas.
Entre las organizaciones con huella regional estuvieron BAC, Walmart, Tigo, Nestlé, Claro, Coca-Cola FEMSA, Progreso, Grupo Poma, Castillo Hermanos, CMI y AES.
Por país también fueron distinguidas compañías como Banco Industrial, Semaco, GIT Continental y Banrural en Guatemala; Banco Atlántida, Farmacia Simán y Espresso Americano en Honduras; Dos Pinos, Heineken, Grupo Purdy y Banco Nacional en Costa Rica; y Banco Agrícola, Ternova, Delsur, ADOC y Premium Restaurants of America en El Salvador, además de Grupo Pellas en Nicaragua.
La gala también reconoció con el Legado de Confianza a Juan Francisco Monge Calderón, presidente de la junta directiva de Corporación Castillo Hermanos, y a Ítalo Pizzolante por sus 50 años de trayectoria y aporte al desarrollo de la estrategia y comunicación empresarial en Iberoamérica.
"Este reconocimiento yo lo comparto con todas las personas que han transcurrido por mi vida, trabajadores, empleados, accionistas y todas aquellas y sobre todo mi familia que me ha hecho seguir con un camino que me ha dado la oportunidad de hacer el esfuerzo para encaminarme cabalmente en eso que se necesita", apuntó Monge Calderón.