Por revistaeyn.com
En un mercado laboral cada vez más competitivo, los expertos coinciden en que no basta con saber responder bien durante una entrevista de trabajo. La capacidad de escuchar activamente se ha convertido en una habilidad clave para destacar frente a otros candidatos, según advierte la ManpowerGroup.
Aunque muchos aspirantes se enfocan en preparar respuestas impactantes, descuidan un aspecto esencial del proceso: comprender con precisión lo que el entrevistador realmente está preguntando. Escuchar no solo permite responder mejor, sino también construir una conexión genuina durante la conversación.
“Durante las entrevistas de trabajo, los candidatos se centran principalmente en dar respuestas eficaces a las preguntas de la entrevista. Pero escuchar es tan importante como responder a las preguntas, porque si no estás atento, no podrás dar las mejores respuestas”, señala la firma especializada en talento humano.
La escucha activa facilita un intercambio más natural y dinámico, alejándose de respuestas automatizadas o genéricas. Además, permite al candidato identificar lo que realmente busca el reclutador. Detrás de cada pregunta, explican los especialistas, suelen esconderse tres grandes inquietudes: si el candidato puede hacer el trabajo, si realmente quiere hacerlo y si encaja en la cultura de la organización.
“Esto significa que cualquier pregunta que haga el entrevistador, esencialmente está haciendo una de las preguntas anteriores. Tómalo en cuenta al escuchar cada pregunta”, destaca la compañía.
Otro aspecto clave es interpretar los elementos no verbales. Menos del 10 % de la comunicación se transmite únicamente a través de palabras, por lo que el tono de voz, las expresiones faciales y el lenguaje corporal del entrevistador ofrecen pistas valiosas sobre lo que espera escuchar. En este sentido, escuchar implica no solo oír, sino también observar y analizar.
Asimismo, la escucha activa permite al candidato identificar cuándo es necesario pedir aclaraciones. Solicitar que se reformule una pregunta o profundizar en algún punto no es una debilidad, sino una muestra de interés y մասնակցación en la conversación.
Además, saber escuchar abre oportunidades para destacar. Detectar momentos clave para hacer preguntas pertinentes o vincular experiencias propias con lo que menciona el entrevistador puede marcar la diferencia. Incluso, involucrar al reclutador con preguntas como si ha vivido situaciones similares contribuye a generar una interacción más memorable.
Finalmente, los especialistas recomiendan no desaprovechar el momento en que el entrevistador pregunta si el candidato tiene dudas. Llegar preparado con preguntas demuestra interés, compromiso y conocimiento previo de la empresa.