Por Agencia EFE
Las nuevas generaciones están reformulando las reglas del mundo laboral y, con ello, el significado mismo del éxito profesional. Para la Generación Z y los millennials, ya no se trata únicamente de ascender en la jerarquía o alcanzar altos ingresos, sino de lograr un equilibrio entre estabilidad económica, bienestar personal y propósito.
El informe Gen Z and Millennial Survey de Deloitte muestra que estas generaciones evalúan el trabajo bajo un “triángulo” compuesto por dinero, propósito y bienestar. “La relación de estas generaciones con el trabajo se estructura alrededor de tres dimensiones profundamente conectadas: el dinero, el propósito y el bienestar”, señala el estudio.
Este enfoque redefine las prioridades tradicionales y coloca la satisfacción personal al mismo nivel que la compensación económica.
Sin embargo, el dinero sigue siendo un factor determinante. Las preocupaciones financieras persisten como una de las principales fuentes de estrés. “Casi la mitad de los jóvenes encuestados no se siente financieramente seguro”, indica Deloitte, detallando que el 48 % de la Generación Z y el 46 % de los millennials perciben su situación económica como inestable. A esto se suma que más de la mitad vive al día, dependiendo de su salario para cubrir necesidades básicas, lo que impacta tanto en su tranquilidad como en su visión de futuro.
En paralelo, el bienestar —especialmente la salud mental— ocupa un lugar central. ManpowerGroup destaca que solo alrededor de la mitad de los encuestados considera que su estado mental es positivo, mientras que una proporción relevante afirma sentirse estresada o ansiosa con frecuencia. Factores como la incertidumbre económica, la carga laboral o la falta de reconocimiento aparecen entre los principales detonantes.
En este contexto, el propósito adquiere un peso decisivo. “Para el 89 % de la Generación Z y el 92 % de los millennials, sentir que su trabajo tiene un sentido es importante para su satisfacción laboral”, subraya el informe de Deloitte. Este propósito puede ir desde contribuir a causas sociales hasta desarrollar habilidades que trasciendan el entorno laboral.
La falta de alineación entre valores personales y organizacionales incluso influye en decisiones laborales clave, apunta ManpowerGroup. Cerca del 44 % de los jóvenes ha renunciado a un empleo por esta razón, mientras que alrededor del 40 % ha rechazado oportunidades por motivos éticos, evidenciando un cambio profundo en las expectativas hacia los empleadores.
A esto se suma la irrupción de la inteligencia artificial, que genera inquietud y oportunidades a la vez. Más del 60 % teme que esta tecnología reduzca las opciones laborales, aunque también reconoce la necesidad de adquirir nuevas competencias digitales. No obstante, tanto Deloitte como ManpowerGroup coinciden en que las habilidades humanas —como la comunicación o la adaptabilidad— siguen siendo esenciales.
En definitiva, el éxito laboral para los más jóvenes ya no se mide únicamente en cifras o cargos. Se trata de construir una carrera coherente con sus valores, que les permita vivir mejor y encontrar sentido en lo que hacen.