Por revistaeyn.com
El éxito profesional suele asociarse con talento, disciplina o una sólida ética de trabajo. Sin embargo, para la escritora y experta en estrategia profesional Dorie Clark, hay un factor menos visible que marca la diferencia entre quienes alcanzan resultados extraordinarios y quienes se quedan a medio camino: la disposición a enfrentar situaciones profundamente incómodas.
Clark, quien impartió educación ejecutiva durante más de una década en la Universidad de Columbia y en la Universidad de Duke, sostiene que los profesionales más exitosos están dispuestos a tomar decisiones difíciles pensando en el largo plazo, incluso cuando estas generan incomodidad emocional.
Una de las primeras acciones que distingue a los líderes y profesionales de alto desempeño es aprender a decir “no” a oportunidades que parecen atractivas. Aunque muchas personas creen que el éxito consiste en aprovechar todas las opciones disponibles, Clark afirma que la realidad es diferente.
“Los mejores profesionales reconocen que necesitan dejar espacio en su agenda para las grandes oportunidades, y la única forma de hacerlo es rechazando algunas buenas”, explica.
Para Clark, aceptar demasiados compromisos puede saturar el tiempo y la energía necesarios para proyectos realmente transformadores.
Otra característica común entre las personas exitosas es la capacidad de seguir perfeccionando sus habilidades incluso cuando nadie parece prestar atención. En una época marcada por la gratificación inmediata y la búsqueda constante de reconocimiento, mantener el esfuerzo sin recibir aplausos puede resultar especialmente difícil.
Clark cita el caso de la periodista y escritora Kara Cutruzzula, quien comenzó enviando un boletín diario a un reducido grupo de amigos. Tras publicar más de 800 ediciones y trabajar durante años con poca visibilidad, su constancia terminó atrayendo la atención de una editora que le propuso escribir un libro.
“La disposición a trabajar en aparente anonimato mientras se domina una habilidad puede sentirse frustrante y solitaria, pero esas ventajas acumuladas terminan cambiando la vida”, señala la especialista.
El tercer desafío consiste en reconocer cuándo los objetivos personales o profesionales han cambiado. Según Clark, muchas personas permanecen demasiado tiempo en carreras o proyectos que ya no les generan satisfacción porque temen abandonar una identidad construida durante años.
Como ejemplo menciona a Ali, una profesional que trabajó una década en finanzas corporativas antes de convertirse en consultora y coach. Aunque sabía que deseaba un cambio, tardó cuatro años en dar el paso por miedo a dejar atrás la imagen de ejecutiva exitosa que había construido.
Para Clark, el crecimiento profesional exige revisar constantemente las propias aspiraciones y aceptar que evolucionar no significa fracasar. Por el contrario, afirma que la capacidad de adaptarse y redefinir el rumbo puede ser una de las decisiones más difíciles, pero también una de las más importantes para alcanzar el éxito duradero.
Con información de CNBC