Por revistaeyn.com
Discrepar con un jefe o con un alto directivo suele ser una de las situaciones más incómodas dentro de cualquier organización. Sin embargo, expresar desacuerdos de forma adecuada puede convertirse en una oportunidad para demostrar criterio, fortalecer la confianza y ganar credibilidad profesional.
Así lo sostiene la especialista en comportamiento humano y coach ejecutiva Melody Wilding, quien afirma que los comunicadores más efectivos no suelen decir directamente a una figura de poder que está equivocada. En cambio, utilizan un lenguaje diplomático que mantiene abierta la conversación y evita que una discusión productiva se convierta en un enfrentamiento.
La experta identifica cinco frases que ayudan a expresar puntos de vista diferentes sin deteriorar la relación con los líderes de una organización.
La primera es: “Ese es un punto válido. El desafío que veo es...”. Según Wilding, comenzar reconociendo un aspecto positivo o razonable del planteamiento del jefe reduce la resistencia y demuestra disposición a colaborar. De esta forma, el desacuerdo se presenta como una contribución constructiva y no como una oposición automática.
Una segunda alternativa es “Me gustaría agregar un matiz a eso”. Esta expresión resulta especialmente útil cuando los directivos no tienen la misma visibilidad sobre las operaciones diarias que sus equipos. “En lugar de corregir a la otra persona, se trata de complementar su análisis con información adicional, tendencias o impactos que quizá no ha considerado”, explica la especialista.
La tercera frase recomendada es “Mi preocupación con ese enfoque sería...”. El objetivo es centrar la conversación en los riesgos de una propuesta y no en las capacidades o el juicio de quien la presenta. Esto ayuda a evitar que el intercambio sea percibido como una crítica personal.
Wilding también aconseja utilizar la expresión “Quiero asegurarme de que estamos tomando en cuenta...”. Esta fórmula permite señalar información faltante o posibles omisiones sin asignar culpas. “Los líderes suelen manejar múltiples prioridades al mismo tiempo y valoran que alguien les recuerde factores importantes de manera respetuosa”, señala.
Finalmente, propone una pregunta orientada a explorar alternativas: “¿Qué tendría que suceder para avanzar con esta otra idea?”. Este planteamiento invita al líder a imaginar escenarios futuros y evaluar condiciones que podrían hacer viable una propuesta distinta.
De acuerdo con la experta, este tipo de lenguaje favorece conversaciones más estratégicas y colaborativas. Además, ayuda a que los empleados sean percibidos como personas que aportan soluciones y análisis, en lugar de limitarse a señalar problemas.
Con información de CNBC