Por: Revistaeyn.com - Agencias
Según los expertos de eToro, el pasado mes de abril, en bitcóin registró aproximadamente US$2.440 millones en entradas netas a través de EFT (fondos cotizados) ligados al bitcóin y alrededor de US$5.000 millones en acumulación corporativa.
En su opinión, esta señal indica "claramente que el precio ya no está impulsado por los inversores minoristas".
Asimismo, han añadido que "la demanda no falta, simplemente ha cambiado de manos. El flujo no ha desaparecido; se ha desplazado hacia los ETF, los OTC y los balances corporativos, diluyendo la huella del mercado tradicional".
Reflejo de las tecnológicas y punto de inflexión
Para observadores con énfasis en Wall Street, la mayor criptomoneda por marketcap se mueve en línea con la suba de los mercados globales, especialmente el sector tecnológico en EE.UU., con el que mantiene una correlación cada vez más marcada.
El punto clave con el Bitcoin pasa por los niveles técnicos. La zona de US$80.000 es hoy la gran resistencia. Si logra sostenerse por encima, el mercado empieza a habilitar un tramo hacia US$90.000. Si no, el riesgo es que este movimiento quede como un intento fallido y vuelva a consolidar más abajo.
Por lo pronto, Strategy, el mayor tenedor corporativo de Bitcoin con más de 800 BTC, parece estar saliendo de un período de silencio autoimpuesto en torno a sus resultados del primer trimestre. La compañía dio señales públicas de que se prepara para retomar las compras de la mayor criptomoneda, incluso por encima de su precio promedio de adquisición.
Efecto Nasdaq y ecosistema regulatorio
Cada vez más, los gestores tradicionales consideran a Bitcoin como un proxy de alta velocidad para exposición a acciones tecnológicas líderes, lo que implica que los vientos de cola en acciones amplifican el movimiento cripto, especialmente al alza. De hecho, el índice Nasdaq alcanzó un máximo histórico este martes, impulsado por Intel y otras acciones relacionadas con la IA, ya que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán se mantuvo firme y los inversores se centraron en los sólidos resultados trimestrales.
El frente regulatorio también suma soporte a esa confianza institucional. Los avances hacia una legislación cripto más clara en el Senado de EE.UU. redujeron una de las principales incertidumbres que mantenía a los grandes inversores al margen.
De cara a lo que viene, los flujos hacia ETF de Bitcoin y las decisiones de la Reserva Federal a mediados de mayo son las próximas variables macro clave. Si los ingresos se aceleran mientras BTC se mantiene por encima de los US$80.000, el escenario de una suba sostenida hacia los US$90.000 deja de ser un objetivo y pasa a ser una cuestión de timing.