Por revistaeyn.com
Con la llegada de octubre, muchos aprovechan para salir de la rutina y conocer nuevos destinos dentro de Guatemala. Dos regiones reflejan la riqueza cultural, natural y gastronómica de Guatemala: Huehuetenango, en el noroccidente, y Petén, en el norte del país.
Huehuetenango combina paisajes montañosos, tradiciones artesanales, gastronomía local y una importante cultura cafetalera. La Sierra de los Cuchumatanes ofrece escenarios ideales para quienes buscan conectar con la naturaleza y conocer comunidades que conservan una fuerte identidad maya mam.
Entre los atractivos de la región destaca Zaculeu, antigua ciudad maya ubicada en las cercanías de la cabecera departamental. También sobresalen Chiantla, reconocida por sus tradiciones religiosas y artesanales, y diversos escenarios naturales que forman parte de la riqueza del departamento.
Para los viajeros que buscan experiencias de naturaleza y aventura, la región ofrece alternativas como la laguna Magdalena, ubicada en la Sierra de los Cuchumatanes, así como destinos en Nentón, entre ellos la laguna Brava y los cenotes de Candelaria, el Cimarrón y río Azul.
La gastronomía también es parte esencial de la experiencia huehueteca. Entre los sabores que caracterizan al departamento se encuentras las sopas tradicionales, carnes a la parrilla, chiles rellenos y enchiladas al estilo huehueteco, además de preparaciones con carne de cordero vinculadas a las tradiciones de la región de los Cuchumatanes.
"Creemos que todo guatemalteco merece descubrir estos tesoros desde su trayecto y nuestro compromiso como empresa de movilidad es que lo hagan a través experiencia cómoda, segura y accesible para cada viajero", afirmó Josef Valdez, gerente comercial región Centroamérica para Cristóbal Colón.
Petén ofrece una experiencia completamente diferente, marcada por la selva, la historia de la civilización maya y los paisajes del Lago Petén Itzá. El departamento permite combinar recorridos arqueológicos y naturaleza a través de destinos como: Tikal, Yaxhá, Uaxactún y Ceibal, donde los viajeros pueden acercarse al legado histórico prehispánico y conocer la biodiversidad que caracteriza a la reserva de la biosfera maya.
Una parada imperdible es la Isla de Flores, que se distingue por sus calles empedradas, fachadas coloridas y vistas panorámicas del Lago Petén Itzá. Su tamaño permite recorrerla fácilmente a pie y disfrutar de una amplia oferta gastronómica, especialmente en restaurantes y terrazas ubicados frente al lago.
La cocina petenera también aporta sabores propios y singulares a la experiencia. Entre sus preparaciones tradicionales destacan los tamales y empanadas de chaya, platillos a base de frijol ixpelón, y la preparación de pescado fresco del lago.
Además de representar una oportunidad para descansar y conocer nuevos lugares, el turismo interno contribuye a dinamizar las economías de las comunidades que reciben a los viajeros.