Por Agencia EFE
La fatiga de las aplicaciones de citas está empujando a una nueva generación de solteros a buscar conexiones fuera del algoritmo. Ahora presentan a sus amigos como si fueran candidatos en campaña durante eventos en bares y se suman a clubes para conocer nuevas personas y reconstruir el sentido de comunidad.
Al menos 15 parejas de amigos toman el escenario de un bar en el este de Los Ángeles (California, EE.UU.) para "vender" las virtudes de su amigo soltero. Después de las presentaciones, la pista se abre con la esperanza de que el anuncio se convierta en una historia de amor real.
Jacob solo cuenta con unos minutos para describir a su amigo y lo hace con una presentación de diapositivas que muestra en su tableta titulada '10 cosas que odio de Tom', haciendo referencia a la comedia romántica protagonizada por Heath Ledger y Julia Stiles.
"Es extrovertido, sabe lo que quiere, y si no agarran al chico de Grecia, con él se irán a Saint-Tropez y sobre todo no está en apps de citas... este mes", advierte Jacob.
Tras Tom, sube Allison, de 37 años, "harta de los chicos que no buscan compromiso". Luego, una cuñada describe a Petro, un DJ fiestero y familiar, listo para llevar a alguien como acompañante a la próxima boda. También aparece Hilty, una guionista y productora, quien, según su vecino, "te hará sentir que eres único en el planeta".
Cansados de deslizar a la derechaEl proyecto se llama 'Date My Friend (LA)' ('Sal con mi amigo') y es una alternativa para aquellos que están cansados de "deslizar a la derecha" en las apps de citas que abundan en el internet.
La mente detrás del evento es Brit O'Brien, una fotógrafa profesional y mánager musical que quiso replicar el formato que su amiga estaba llevando a cabo en San Francisco (California).
"Yo soy alguien que realmente cree en los elementos de comunidad, especialmente a medida que nos acercamos cada vez más a un mundo dominado por los robots", dice a EFE O'Brien.
En busca de nuevas conexiones
La fotógrafa ya encontró el amor y su posfiesta de bodas fue en Permanent Records Roadhouse, el mismo bar de vibrante luz roja en el que ahora intenta que otras personas encuentren a su pareja ideal.
"La mayoría de mis amigos son solteros y tienen treinta y tantos. Lo único que he oído son historias de aplicaciones de citas y que están hartos del mismo juego", relata.
Aunque es posible que no todos encuentren pareja, el evento termina convirtiéndose en una especie de espectáculo espontáneo de micrófono abierto gracias a las creativas presentaciones que hacen los amigos. "Somos análogos, bebé", dice O'Brien a la multitud.
La fatiga no es solo digital, sino emocional. Para muchos solteros, el problema no es la falta de opciones, sino la sensación de desconexión, resultado del mundo virtual al que se enfrentan.
Daniel, de 31 años y residente de Los Ángeles, decidió borrar las aplicaciones de citas tras varios años de uso intermitente y malas experiencias. "Es difícil conectar. Como hombre sientes que haces muchos intentos y recibes muy pocas respuestas", explica EFE.
Esa sensación, apunta Dmitri Williams, profesor en la Escuela Annenberg de Comunicación y Periodismo de la Universidad del Sur de California (USC), no es casual.
"Cuanto más tiempo pasamos frente a pantallas y menos tiempo cara a cara con otras personas, más solos nos sentimos. Evolucionamos durante cientos de miles de años para estar juntos en persona, no para pasar tiempo con pantallas", explica.
El académico también expone que la pandemia de covid-19 actuó como acelerador de una tendencia que ya se venía gestando: "Interrumpió procesos clave de socialización", algo que hoy se refleja en mayores niveles de ansiedad y dificultades para conectar.
Tras algunas experiencias negativas, Daniel optó por buscar conexiones fuera de la pantalla y comenzó a frecuentar clubes de corredores hasta formar el propio. "Uno no sabe con quién se está vinculando y la gente puede estar mintiendo, entre amigos hay más confianza", afirma.
Daniel ha sido testigo de cómo estos espacios han unido gente. "Mi mejor amiga conoció a su esposo en un club de correr y ahora tienen un bebé".
La falta de conexión incluso ha llevado a gente a intentar encontrarla en la inteligencia artificial a través de los llamados chatbots, pero Williams espera que exista una reacción en contra de estas prácticas.
"Si la gente está renunciando a las relaciones reales y recurriendo a las artificiales, eso indica que hay algo roto en nuestro sistema, y tendrá que cambiar".