Por revistaeyn.com
La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) generativa está transformando la manera en que las personas trabajan, estudian y toman decisiones. Sin embargo, detrás de esta revolución tecnológica emerge una preocupación creciente: la brecha de género en el uso y adopción de estas herramientas, una diferencia que podría profundizar las desigualdades existentes en el mercado laboral y en el acceso a oportunidades.
Un análisis presentado por INCAE Business School advierte que, contrario a lo que muchos creían, la igualdad en el acceso a internet y a las tecnologías digitales no ha eliminado las diferencias entre hombres y mujeres.
La evidencia internacional muestra que las mujeres tienen una menor probabilidad de utilizar herramientas de inteligencia artificial en comparación con los hombres, incluso cuando desempeñan las mismas funciones laborales. En Dinamarca, por ejemplo, las trabajadoras presentan un 20 % menos de probabilidades de usar ChatGPT que sus colegas masculinos. Esta tendencia se repite en 18 estudios realizados con más de 140.000 participantes alrededor del mundo.
Las cifras reflejan una diferencia significativa. Entre finales de 2022 y mediados de 2024, las mujeres representaron apenas el 42 % de los usuarios mensuales de ChatGPT y Perplexity, mientras que en el caso de Claude la participación femenina fue de apenas el 31 %. Además, solo el 34 % de las mujeres utiliza estas herramientas diariamente, frente al 43 % de los hombres, señala INCAE Business School.
Uno de los hallazgos más relevantes es que la brecha no responde únicamente a problemas de acceso. Un experimento desarrollado en Kenia, donde hombres y mujeres tuvieron exactamente las mismas condiciones para utilizar la tecnología, mostró que las mujeres seguían siendo 13 puntos porcentuales menos propensas a adoptarla.
Según el estudio, la principal explicación se encuentra en la autopercepción del conocimiento tecnológico. La denominada “brecha de conocimiento autoevaluado” representa cerca del 74 % de la diferencia en la adopción de la IA.
A esto se suma una menor confianza en el manejo de datos personales y una mayor preocupación por posibles consecuencias reputacionales derivadas del uso de estas herramientas.
El factor de mayor peso es la brecha de conocimiento autoevaluado, que explica aproximadamente el 74 % de la diferencia en adopción. A esto se suman una menor confianza tecnológica —solo el 18 % de las mujeres confía en que los proveedores protegerán sus datos, frente al 31 % de los hombres —y un mayor riesgo reputacional percibido: cuando el uso de IA estaba explícitamente prohibido, el 70 % de los hombres afirmó que lo usaría igualmente, frente a solo el 43 % de las mujeres.
Las consecuencias ya son visibles. Una investigación basada en casi 670.000 observaciones concluyó que, tras la llegada de ChatGPT, los hombres registraron ganancias de productividad 6,4 % superiores a las de las mujeres, lo que provocó un aumento de 57,1 % en la brecha de productividad entre ambos grupos.
No obstante, INCAE Business School indica que América Latina ofrece señales alentadoras. De acuerdo con datos de Coursera, las inscripciones de mujeres en cursos de inteligencia artificial generativa se duplicaron entre 2024 y 2025, en contraste con la tendencia observada en Estados Unidos, Canadá y Europa.
Además, las mujeres latinoamericanas que se matriculan suelen completar los programas de formación a tasas superiores a las de los hombres.