Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
La economía de Nicaragua continuó mostrando un desempeño positivo durante los primeros cuatro meses de 2026, aunque con señales de moderación en abril, de acuerdo con los resultados del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) publicados por el Banco Central de Nicaragua (BCN).
El informe oficial indica que la actividad económica registró un crecimiento interanual de 0.7 % en abril de 2026 respecto al mismo mes del año anterior.
Con este resultado, la expansión acumulada entre enero y abril alcanzó 4.8 %, mientras que la variación promedio anual se ubicó en 5.5 %, reflejando que la economía mantiene una trayectoria de crecimiento pese a la desaceleración observada en algunos sectores productivos.
En términos ajustados por factores estacionales, el IMAE mostró una disminución mensual de 2.5 % frente a marzo, aunque registró un incremento de 1.1 % en comparación con abril de 2025. Asimismo, la serie de tendencia-ciclo reflejó una leve contracción mensual de 0.1 %, acompañada de un crecimiento interanual de 3.8 %, lo que evidencia que la actividad económica continúa expandiéndose, aunque a un ritmo más moderado.
El desempeño económico estuvo liderado por la construcción, que registró un crecimiento de 11.9 %, consolidándose como el principal motor de la actividad productiva durante abril.
También destacaron el comercio, con un aumento de 10.1 %; hoteles y restaurantes, con 7.7 %; el sector pecuario, con 6.7 %; transporte y comunicaciones, con 5.4 %; y la intermediación financiera y servicios conexos, que avanzó 3.8 %.
El BCN explicó que el crecimiento de la actividad pecuaria respondió principalmente al aumento en la matanza de ganado bovino y aves, así como a una mayor producción de huevos y leche, factores que compensaron parcialmente la debilidad observada en otras actividades del sector primario.
No obstante, el reporte también evidenció retrocesos en sectores clave de la economía. La industria manufacturera registró una caída de 8.9 %, mientras que la agricultura disminuyó 8.7 % y el sector de energía y agua retrocedió 6.3 %.
En el caso de la agricultura, la reducción estuvo asociada a una menor actividad en cultivos de granos básicos, café, maní, ajonjolí y sorgo. También se reportaron disminuciones en la explotación de minas y canteras, debido a una menor extracción de oro; en pesca y acuicultura, por la reducción en la captura de especies como escamas y langosta; y en silvicultura, por una menor extracción de madera.
En la manufactura, las principales caídas se concentraron en la producción de azúcar, bebidas, derivados del petróleo, textiles y arneses automotrices. Sin embargo, el Banco Central destacó que estas disminuciones fueron parcialmente compensadas por una mayor elaboración de productos cárnicos y puros de tabaco.