Por revistaeyn.com
El crecimiento económico de Nicaragua mantuvo su dinamismo durante el primer trimestre de 2026, al registrar una expansión interanual de 6,1 %, impulsada principalmente por el desempeño de sectores como minería, construcción, comercio y turismo, de acuerdo con los resultados del Producto Interno Bruto (PIB) divulgados por el Banco Central de Nicaragua (BCN).
Según la autoridad monetaria, el Producto Interno Bruto Trimestral (PIBT) mostró una aceleración respecto al cierre de 2025, cuando había crecido 5,9 %. Con este resultado, el crecimiento promedio anual de la economía nicaragüense se ubicó en 5,8 %, reflejando la continuidad de una tendencia positiva observada en los últimos trimestres.
Los datos del BCN también muestran que, en términos desestacionalizados, la actividad económica avanzó 0,5 % en comparación con el cuarto trimestre de 2025. Asimismo, la serie de tendencia ciclo, que permite observar la evolución subyacente de la economía, registró un crecimiento de 0,4 % respecto al trimestre anterior, mientras que la variación interanual alcanzó 5 % y la tasa promedio anual llegó a 5,5 %.
Por el lado de la producción, el crecimiento estuvo liderado por la explotación de minas y canteras, actividad que experimentó un notable incremento de 24 %. Este resultado estuvo acompañado por el fuerte desempeño de la construcción, que avanzó 16,7 %, y del comercio, con un crecimiento de 15,8 %.
El sector de hoteles y restaurantes también contribuyó al dinamismo económico al registrar una expansión de 9,8 %, reflejando el impulso de las actividades vinculadas al turismo y los servicios. A ello se sumaron los resultados positivos de la actividad pecuaria, que creció 6,8 %, así como de la intermediación financiera y servicios conexos, y del suministro de agua, ambos con aumentos de 5,2 %.
No obstante, algunos sectores mostraron un comportamiento menos favorable, señala el BCN. La pesca y acuicultura registró una caída de 10 %, mientras que la generación de electricidad disminuyó 3,9 %. También se observaron retrocesos en la administración pública y defensa, con una contracción de 3 %, y en la agricultura, que se redujo 2,4 %.
Desde la perspectiva del gasto, el crecimiento económico estuvo respaldado tanto por la demanda interna como por el sector externo. El consumo aumentó 3,6 %, mientras que la inversión fija avanzó 10,9 %, evidenciando una mayor actividad en proyectos productivos e infraestructura.
En el ámbito del comercio exterior, las exportaciones crecieron 12,9 %, superando ampliamente el incremento de las importaciones, que fue de 5,8 %. Este comportamiento favoreció el aporte de la demanda externa neta al crecimiento económico del país.
En términos corrientes, el PIB trimestral registró un crecimiento interanual de 17 %, mientras que el promedio anual alcanzó 14,8 %, cifras que reflejan tanto la expansión de la actividad económica como el efecto de los precios en la producción nacional durante el período analizado.