Por Leonel Ibarra - revistaeyn.com
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y las autoridades de El Salvador alcanzaron un acuerdo a nivel de personal técnico sobre la segunda y tercera revisiones combinadas del programa de 40 meses suscrito bajo el Servicio Ampliado del FMI (SAF), un paso que podría permitir al país acceder a unos US$140 millones, equivalentes a 101.96 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG).
El desembolso; sin embargo, todavía está sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del organismo y al cumplimiento de las medidas previas contempladas en el programa.
De acuerdo con el FMI, la evaluación refleja avances favorables en la economía salvadoreña. La actividad económica habría superado las previsiones durante 2025 y las perspectivas apuntan a que el Producto Interno Bruto (PIB) real crecerá 4.5 % en 2026.
El organismo atribuye este desempeño principalmente al dinamismo de la inversión y el consumo privados, así como al comportamiento de las remesas, el turismo y los flujos de capital. A esto se suman las mejoras en materia de seguridad y un aumento en la confianza de los inversionistas, factores que, según el Fondo, han acompañado la aplicación de políticas destinadas a reforzar las reservas fiscales y externas.
El FMI también destacó que el programa está contribuyendo a una reducción importante de la pobreza, junto con avances en la eficiencia de los servicios públicos.
Uno de los principales compromisos para los próximos años será profundizar el ajuste fiscal. El Gobierno deberá mantener una política prudente de gasto y mejorar la recaudación tributaria, mientras busca generar recursos para financiar proyectos prioritarios de infraestructura y programas sociales.
El organismo proyecta que el superávit primario del Sector Público No Financiero pasará de 2.9% del PIB en 2026 a 3.7% en 2027. Esta trayectoria está vinculada con el objetivo establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal de reducir la deuda pública hasta 80% del PIB en 2030.
En paralelo, continuará el proceso de fortalecimiento del sistema de pensiones, incluyendo el reconocimiento de obligaciones relacionadas con el vencimiento del período de gracia para el pago de intereses adeudados a los fondos privados. También se prevé avanzar el próximo año hacia una reforma paramétrica de pensiones basada en recomendaciones del FMI.
En el ámbito financiero, el Fondo señaló que los colchones de reservas y liquidez seguirán fortaleciéndose después de que las metas previstas fueran superadas. También continuarán las medidas para mejorar la regulación y supervisión del sistema financiero, los mecanismos de gestión y resolución de crisis y la posición institucional y financiera del Banco Central.
Otro componente relevante será la agenda de transparencia y gobernanza. El Salvador deberá profundizar las medidas contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, mejorar la información financiera del sector público y avanzar en la transparencia sobre los beneficiarios finales.
Para el organismo, mantener el ritmo de las reformas será clave para consolidar la estabilidad macroeconómica, reducir el peso de la deuda y fortalecer la capacidad de la economía salvadoreña para enfrentar futuras perturbaciones, al mismo tiempo que se busca impulsar un crecimiento más sólido, inclusivo y con mayor participación del sector privado.