Por revistaeyn.com
La guerra en Oriente Medio ha sacudido a los mercados financieros por segundo día consecutivo, con los precios de la energía al alza y las acciones globales bajo presión a medida que se intensifican los riesgos geopolíticos.
Los mercados bursátiles se debilitaron en general en todas las regiones. En Europa, el índice STOXX 600 cayó más de 3 %, mientras que el FTSE 100 del Reino Unido retrocedía 2,9 %, encaminándose a su peor sesión en 11 meses.
Los mercados asiáticos también registraron fuertes ventas, con el Nikkei 225 de Japón cayendo 3,1 % y el KOSPI de Corea del Sur desplomándose 7,2 %.
En Estados Unidos, los futuros del S&P 500 bajaban 1,8 %, después de que el índice S&P 500 cerrara el lunes prácticamente sin cambios.
En medio de la escalada del conflicto, la mesa de negociación de JPMorgan delineó los sectores ganadores y rezagados.
En el lado positivo, el banco destacó a las principales empresas de defensa, que —según indicó— “se benefician del despliegue de sistemas de defensa antimisiles, la adopción de guerra con drones y la reposición de municiones”.
Además, se considera que las compañías energéticas de Norteamérica —incluidas las de exploración y producción (E&P), refinerías, servicios petroleros domésticos, gas natural licuado (GNL) e infraestructura intermedia (midstream)— capturan una brecha de suministro mientras los compradores buscan alternativas.
Las empresas de ciberseguridad también fueron identificadas como bien posicionadas para la “protección de infraestructuras críticas en un entorno de amenazas elevadas”.
JPMorgan añadió que las tarifas de los buques tanque podrían dispararse debido a mayores distancias de los viajes conforme los flujos comerciales se desvían para evitar las interrupciones, mientras que los metales preciosos se benefician de la demanda de activos refugio.
En el lado negativo, la mesa de negociación señaló que el consumo discrecional y las marcas globales enfrentan presión por las expectativas de inflación, el riesgo en las cadenas de suministro en Asia y un mayor apetito por activos seguros.
Las líneas de cruceros están expuestas a los costos del combustible —especialmente aquellas sin coberturas— y a las interrupciones en puertos regionales, mientras que las aerolíneas enfrentan un aumento en el costo del combustible y la suspensión de rutas regionales, indicó el banco.
Las compañías de viajes y las agencias de viajes en línea (OTAs) son consideradas “vulnerables a una caída de la demanda discrecional y a un colapso en las reservas regionales”.