Por Norma Lezcano - revistaeyn.com
Cuando Sabina Alkire habla de pobreza, no habla solo de dinero. Habla de vidas limitadas por múltiples carencias simultáneas: educación, salud, vivienda, saneamiento, nutrición, trabajo o acceso digital. Y esa diferencia no es teórica: cambia por completo la manera en que un país, una empresa o una institución puede intervenir.
Alkire es una de las académicas más influyentes del mundo en este campo. Dirige la Oxford Poverty and Human Development Initiative (OPHI) en la Universidad de Oxford y, junto con el economista James Foster, desarrolló el método Alkire-Foster, la base técnica del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), hoy utilizado por gobiernos y organismos internacionales para entender no solo cuántas personas son pobres, sino cómo y dónde lo son.
El enfoque ha sido adoptado por múltiples países y también ha empezado a abrirse espacio en el sector privado como herramienta para orientar decisiones con mayor precisión.
En conversación con E&N, Alkire plantea una idea central: el valor del IPM no está solo en listar carencias, sino en mostrar cómo las privaciones se superponen y se refuerzan entre sí.
Esa lógica permite identificar con mayor exactitud qué territorios, grupos poblacionales o comunidades requieren intervenciones específicas, y también ofrece una hoja de ruta más útil para empresas que quieran actuar sobre pobreza en su fuerza laboral, su cadena de valor o sus zonas de influencia.
La académica británica también advierte que, aunque hoy existen mejores herramientas para medir la pobreza, el gran desafío sigue siendo traducir la evidencia en acción sostenida. La falta de datos actualizados, la caída del financiamiento internacional y la escasa centralidad política del tema siguen frenando avances. Aun así, sostiene que hay espacio para actuar mejor: “si no se entiende la carga real de privaciones que soportan las personas, se corre el riesgo de diseñar respuestas parciales para problemas profundamente entrelazados”.
Este es el diálogo que mantuvimos con Alkire:
"La pobreza no es una sola carencia"
-¿Por qué una medida basada únicamente en los ingresos es insuficiente para comprender la pobreza real que experimenta una persona o un hogar, y qué revela el enfoque multidimensional que la medición por ingresos no puede captar?
-Un enfoque multidimensional ofrece un análisis más directo e integral de las formas en que las personas son pobres. Si sabemos que una persona es pobre en términos monetarios, únicamente conocemos una característica importante de su vida.
Pero, si sabemos que una persona es pobre multidimensionalmente, podemos determinar con precisión qué privaciones enfrenta al mismo tiempo en los indicadores incluidos en la medida. Estos indicadores varían dependiendo de la definición de pobreza del país, pero a menudo abarcan salud, nutrición, vivienda y servicios, trabajo, educación y tecnologías digitales.
-Según su experiencia, ¿el principal valor del IPM radica en clasificar las privaciones, o en mostrar cómo diferentes privaciones se acumulan y se refuerzan mutuamente?
-El principal valor es lo segundo: el IPM muestra cómo diferentes privaciones se acumulan y se refuerzan mutuamente. Sí, el IPM muestra el número de personas pobres que son afectadas por cada privación, por lo tanto, puede ordenar cuáles privaciones afectan al mayor número de personas.
Pero el propósito principal del IPM es mostrar cómo se superponen diferentes privaciones en la vida de las personas en pobreza. Si sabemos —como en el caso de la India en 2019-21— que 15 millones de personas pobres enfrentaban al menos cuatro privaciones simultáneamente: buena nutrición, vivienda digna, saneamiento adecuado y combustible limpio para cocinar, esto ayuda a construir políticas integradas poderosas.
Cada privación ofrece perspectivas únicas, pero en conjunto con otras, se agravan: la falta de electricidad puede afectar la educación; el agua no potable puede afectar la nutrición y la mortalidad infantil. Un valor clave del IPM es proporcionar información precisa y accionable sobre la carga de las privaciones que soportan las personas pobres.
-¿Cómo ayuda el IPM a identificar prioridades —por territorio, grupos de población y privaciones específicas— para diseñar intervenciones más eficaces?
-El IPM utiliza un enfoque basado en un método intuitivo de conteo de privaciones, desarrollado en la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford, Universidad de Oxford (OPHI, por sus siglas en ingles), que identifica a una persona como pobre si vivencia simultáneamente, una masa crítica de carencias en indicadores ponderados.
Un país siempre desagrega su IPM para identificar dónde la pobreza es más alta: por ejemplo, áreas geográficas, niñez, personas en condición de discapacidad, comunidades indígenas. A continuación, el IPM muestra la composición de la pobreza por grupo —ya que esta cambia entre áreas rurales y urbanas, o entre hombres y mujeres— para que las políticas puedan adaptarse a sus privaciones específicas, minimizando el mal uso de recursos y maximizando la reducción de la pobreza.
El IPM de un país, o de cualquier grupo, se publica junto con información sobre la proporción de personas que son pobres, la intensidad de su pobreza y su composición exacta de privaciones. Esto ayuda a los actores con presupuestos escasos a diseñar intervenciones acordes y sensibles al contexto. No existe un enfoque único para la creación de programas o políticas de reducción de la pobreza.
-¿Cómo puede una medición multidimensional contribuir a prevenir la transmisión intergeneracional de la pobreza?
-Los IPM incluyen indicadores y análisis específicos para la infancia lo cual garantiza que todos los grupos de población están incluidos. Los Índices de Pobreza Multidimensional (IPM) se inspiraron en el enfoque de capacidades del Premio Nobel de Economía Amartya Sen.
Por lo tanto, están diseñados con la finalidad de determinar si las personas tienen acceso a un nivel básico de servicios educativos, servicios de salud y condiciones de vida que les permitan vivir las vidas que valoran. De hecho, tanto los IPM específicos a nivel nacional como los comparables, incluyen información sobre privaciones que afectan rápidamente a los niños, pero que también proyectan una larga sombra sobre sus oportunidades de salir de la pobreza: indicadores como la asistencia escolar, la nutrición o los jóvenes que no están en educación, empleo o formación.
Un número creciente de países ha desarrollado IPM vinculados para niños y jóvenes, que profundizan en sus vidas y examinan desafíos específicos por edad, desde la lactancia materna y el desarrollo en la primera infancia hasta el trabajo infantil o el matrimonio infantil (todo ello desagregado por género). Toda esta información es útil para orientar políticas que puedan romper la transmisión intergeneracional de la pobreza.
-Si ahora contamos con mejores herramientas para medir la pobreza, ¿por qué sigue siendo tan difícil traducir esa evidencia en un progreso sostenido hacia los ODS?
-En primer lugar, varios países efectivamente han logrado excelentes avances en la reducción del IPM. Por ejemplo, 30 países redujeron a la mitad su valor del IPM global en un plazo de 15 años. India redujo visiblemente a la mitad la tasa de pobreza tanto en su IPM global como en su IPM nacional. No obstante, hay 3 desafíos clave.
El primero, que es fácil de resolver, pero requiere más compromiso, son los datos: muchos países pueden haber reducido la pobreza, pero no cuentan con datos actualizados para su IPM nacional que lo demuestren.
El segundo es que los recortes en financiamiento humanitario o de ayuda internacional, incluida la reciente ola de recortes relacionada con los costos de la guerra, están reduciendo directamente el dinero destinado a abordar las formas más agudas de pobreza.
El tercero es que tenemos un contexto político donde la reducción de la pobreza no recibe gran atención en los medios, a nivel nacional o internacional, en comparación con otros objetivos. No existe un Premio Nobel de la Paz para la reducción de la pobreza, mientras que los medios se apresuran a cubrir conflictos y tecnología digital, pero consideran que la pobreza no es de interés periodístico. Si bien otros acontecimientos también son importantes, el dolor agudo de la pobreza requiere una nueva inversión de recursos, visibilidad y bondad.
-¿Cómo puede una empresa aplicar estratégicamente el enfoque de pobreza multidimensional en su fuerza laboral, su cadena de valor y las comunidades donde opera?
Las empresas en Costa Rica han demostrado cómo el sector privado puede apoyar la reducción de la pobreza mediante el uso de herramientas como el IPM para identificar y orientar intervenciones que aborden la pobreza en su fuerza laboral.
La Asociación Horizonte Positivo lanzó el Índice de Pobreza Multidimensional Empresarial (bMPI) como una iniciativa del sector privado en 2017, con apoyo técnico de la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (OPHI).
Entre 2017 y 2022, 32.905 hogares costarricenses participaron en el programa. El bMPI ayudó a vincular a las familias de las fuerzas laborales con varios programas diseñados para reducir su pobreza, desde educación y capacitación, como becas, cursos o la donación de equipos tecnológicos. También se incluyeron cursos sobre habilidades de empleabilidad para los familiares de los empleados, talleres sobre emprendimiento y finanzas, capacitación sobre empoderamiento femenino en los negocios, además de la facilitación del acceso de los empleados a soluciones de vivienda a través de diferentes instituciones que brindan asesoría y apoyo para una variedad de servicios, incluida la obtención de hipotecas o crédito para la construcción de viviendas, su remodelación, ampliación y mejora. Entre 2017 y 2022, esto benefició a los grupos familiares de 9.000 participantes.
-¿Qué distingue a una intervención empresarial verdaderamente orientada a reducir pobreza de una acción tradicional de filantropía o RSE?
-Una intervención empresarial verdaderamente orientada a reducir la pobreza puede distinguirse pues logra un cambio que sea valorado por las personas que se benefician de ella.
Esto implica escuchar a las personas en situación de pobreza para comprender verdaderamente sus necesidades; comprometerse a diseñar e implementar un programa que logre un cambio significativo medido en función de objetivos específicos, por ejemplo, abordando privaciones de pobreza como la alfabetización digital y las oportunidades de empleo.
-Si una empresa pudiera dar solo un primer paso serio en esta agenda, ¿cuál debería ser?
-Reunirse con empleados de hogares pobres y preguntar qué apoyo necesitan para alcanzar sus objetivos, como ingresos financieros estables, formalización de la educación y mejores condiciones de vida.
Las medidas de pobreza multidimensional se construyen a partir de procesos consultivos que utilizan grupos focales para definir la pobreza, de modo que las medidas puedan corresponder a las necesidades de las personas y puedan orientar pasos transformadores para abordar el problema de manera significativa.
-¿Dónde ve hoy el mayor potencial de impacto del sector privado: dentro de la empresa, en la cadena de suministro o en el territorio?
-Una perspectiva multidimensional de la pobreza no se basa únicamente en transferencias monetarias, sino que se centra en el potencial humano para prosperar.
Invertir en la propia fuerza laboral con programas que fortalezcan la educación, las habilidades y la infraestructura de una comunidad es esencial para abordar la pobreza de manera significativa. Existe un gran potencial dentro del sector privado para sumarse a lo que debe ser un enfoque de toda la administración pública y de toda la sociedad para la reducción de la pobreza.